El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil negó este sábado la solicitud de prisión domiciliaria a favor del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado ocurrido en enero de 2023. La decisión se basó en cuestiones formales y en la jurisprudencia vigente del propio tribunal.
El pedido había sido presentado a través de un recurso de habeas corpus impulsado por el abogado independiente Paulo Emendabili Barros de Carvalhosa, quien no integra la defensa técnica de Bolsonaro. Este punto resultó determinante para el rechazo de la solicitud por parte del máximo órgano judicial brasileño.
En su resolución, el juez Gilmar Mendes subrayó que el planteo “ni siquiera fue interpuesto por la defensa técnica del paciente, expresidente de la República”, lo que, según explicó, impide su tratamiento. Además, remarcó que el STF no admite la tramitación de habeas corpus dirigidos contra decisiones adoptadas por otros jueces que integran la propia Corte.
El recurso cuestionaba medidas dispuestas por el juez instructor del proceso, Alexandre de Moraes, quien el viernes había remitido el expediente a Mendes al declararse impedido para analizarlo, ya que figuraba como autoridad señalada en la presentación.
Mendes sostuvo que aceptar el habeas corpus hubiera implicado una “indebida sustitución de la competencia natural” del tribunal, con el consecuente riesgo de vulnerar el principio del juez natural, uno de los pilares del sistema judicial brasileño.
Bolsonaro fue condenado por el STF el 11 de septiembre de 2025, en un fallo que marcó un hito en la historia institucional de Brasil, al tratarse de un expresidente sentenciado por atentar contra el orden democrático. Con esta nueva decisión, la Corte ratificó la vigencia de la condena y cerró la puerta, al menos por ahora, a cualquier beneficio de detención domiciliaria.





