En un hecho calificado como histórico para la geopolítica y el comercio internacional, el Mercosur y la Unión Europea (UE) formalizaron este sábado 17 de enero de 2026 en Asunción, Paraguay, la firma de su Acuerdo de Asociación Comercial, poniendo fin a más de 26 años de negociaciones, marchas y contramarchas. El evento se desarrolló en el Gran Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, el mismo lugar donde en 1991 se selló el Tratado de Asunción que dio origen al Mercosur.
Con la rúbrica del documento, el tratado busca eliminar gradualmente los aranceles en gran parte del comercio bilateral y consolidar un mercado integrado entre ambas regiones, que conjunta a 720 millones de consumidores y representa alrededor del 20% del Producto Bruto Interno global.
La firma fue encabezada por altos representantes de ambos bloques. Por la UE estuvieron presentes la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, junto a los cancilleres del Mercosur. El presidente argentino Javier Milei actuó como testigo de honor y anticipó que enviará el acuerdo al Congreso de la Nación para su pronta ratificación durante las sesiones extraordinarias.
Un acuerdo con expectativas y desafíos

El tratado que une a Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— con los 27 países de la UE prevé la eliminación progresiva de aranceles en más del 90% del comercio entre ambas regiones, beneficiando tanto a productos industriales como agrícolas. Además, se espera que facilite inversiones, amplíe el acceso a mercados y dé certidumbre jurídica para exportadores e importadores de ambos lados del Atlántico.
Los líderes europeos destacaron el acuerdo como un paso estratégico para fortalecer la seguridad económica y enviar un mensaje claro frente a tendencias proteccionistas globales. Von der Leyen afirmó que “se eligió el comercio justo sobre los aranceles”, subrayando el valor del pacto como instrumento de cooperación a largo plazo.
No obstante, la firma también reflejó tensiones políticas. La ausencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien delegó la representación brasileña en su canciller, y ciertas alusiones cruzadas en los discursos marcaron diferencias internas. Además, el pacto aún debe ser ratificado por los parlamentos nacionales de Mercosur y por el Parlamento Europeo antes de entrar en vigor, un proceso que puede extenderse durante los próximos meses.
Impacto regional y pasos a seguir
Para la Argentina y los demás socios sudamericanos, la firma representa una oportunidad para fortalecer la inserción internacional de sus economías, aumentar el flujo de exportaciones y atraer inversiones. Para la UE, el acuerdo consolida una asociación estratégica con Sudamérica en un contexto global desafiante.

El presidente paraguayo, Santiago Peña, cerró la jornada subrayando que este acuerdo es “un hito esperado por generaciones” y que refuerza el valor del diálogo y la cooperación entre regiones. Ahora, el foco se traslada al proceso de ratificación judicial y legislativa en cada país, un paso esencial para que el acuerdo pueda comenzar a aplicarse en forma progresiva en los próximos años.





