En su mensaje dominical, el padre Tadeo Giza, representante de la Congregación del Verbo Divino en Esperanza, reflexionó sobre el paso del tiempo y el inicio de un nuevo año. Recordó que el tiempo vivido no vuelve y que cada etapa ofrece la oportunidad de agradecer, aprender y cambiar, teniendo presente a quienes ya no están y la certeza de que sólo Dios conoce nuestro destino.
Al comenzar el 2026, el sacerdote señaló que nacen expectativas y preguntas sobre el futuro, y citó al monje Mamerto Menapace para remarcar que vivir un buen año implica aprender a ser mejores, amar y dejar huella. En ese marco, retomó el Evangelio de San Juan al afirmar que Jesús “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”, invitando a preguntarse si hoy hay lugar para Dios en la sociedad y en el corazón de cada persona.
Finalmente, destacó que quienes reciben a Cristo descubren su dignidad de hijos de Dios y recordó, con palabras de San Agustín, que “nosotros somos el tiempo”. Llamó así a asumir un compromiso activo para transformar la realidad, especialmente en la Argentina, con actitudes concretas y una fe que no se encierre en el templo, sino que se viva también en la vida cotidiana.
Escucha la reflexión del Padre Tadeo:
Los Misioneros del Verbo Divino
La Congregación de los Misioneros del Verbo Divino, conocida como verbitas, fue fundada el 8 de septiembre de 1875 por Arnoldo Janssen en Steyl, Holanda, con la misión de formar y enviar misioneros Ad Gentes, respondiendo al mandato evangélico de «Vayan y anuncien y que todos se hagan mis discípulos» (Mt. 28,16).
Actualmente, la congregación cuenta con más de 6000 misioneros que operan en 80 países de los cinco continentes. En Argentina, los Verbo Divino están presentes desde 1889 y desempeñan su labor misionera en tres regiones: Este (Misiones y Chaco), Sur (Buenos Aires, Mendoza, Neuquén, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba) y Norte (Jujuy)





