La doctora Ana Paula Martorelli brindó su mirada jurídica sobre los delitos graves cometidos por menores de edad y el debate que vuelve a instalarse en la agenda pública tras casos que conmocionan a la sociedad. Según explicó, si bien estos hechos generan un fuerte reclamo social, no representan un aumento estadístico significativo a nivel nacional, sino que hoy se encuentran más visibilizados.
Martorelli señaló que los delitos de extrema gravedad cometidos por menores “no son habituales ni nuevos”. En ese sentido, advirtió sobre el riesgo de reducir el debate únicamente a la baja de la edad de imputabilidad sin analizar qué herramientas reales tiene el Estado para intervenir.
“La discusión no puede agotarse en modificar una ley si no se habla de los espacios físicos, las instituciones y el presupuesto necesarios para contener a esos chicos”, sostuvo.
Para la especialista, la reforma del régimen penal juvenil es necesaria, ya que la normativa vigente resulta obsoleta frente a las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas que atraviesan hoy las infancias y adolescencias.
La abogada fue enfática al rechazar la idea de equiparar automáticamente las penas de los menores con las de los adultos. “Hay un error conceptual en pensar que igual delito debe tener igual pena, cuando ni siquiera las penas de los adultos son siempre consecuentes con la gravedad del hecho”, explicó la doctora.
“Ningún chico nace con instinto homicida», afirmó Ana paula.
Además, Martorelli cuestionó los discursos que plantean estos hechos como situaciones aisladas y desligadas del contexto social. «Hay una construcción social previa, fallas del Estado, de la educación, de las políticas públicas y, muchas veces, entornos familiares totalmente desestructurados”, confirmó.
Finalmente, la especialista advirtió que el debate suele reaparecer con un fuerte tinte político tras hechos conmocionantes o cambios de gobierno, sin una discusión profunda y sostenida. “El cambio tiene que ser de fondo, con parámetros claros para todo el país, porque el sistema actual está desactualizado frente a los nuevos delitos y las realidades sociales”, concluyó, remarcando la necesidad de dar una respuesta seria y responsable a la sociedad sin caer en soluciones simplistas.





