En el barrio Manzana 9 de Alto Verde, la situación de inseguridad y abandono sigue siendo una preocupación constante para los residentes. Melina, vecina de la zona, compartió su testimonio sobre los graves problemas que atraviesan.
Según relató, los robos en la zona son un hecho recurrente, especialmente en el dispensario y las escuelas del barrio. «Es muy inseguro, no podés dejar tu casa sola porque te la roban, los dispensarios también son objetivo constante», expresó Melina.
A pesar de los robos, Melina destacó que el barrio tiene aspectos positivos, como la seguridad de los niños durante el día, quienes juegan en la calle y andan en bicicleta sin mayores problemas. Sin embargo, este “pedacito de paraíso”, como lo describe, se ve empañado por la falta de servicios básicos y la escasa presencia de las autoridades.
«Las veredas ya no las corta la municipalidad, no levantan la basura, y los patrullajes no son suficientes», afirmó, lamentando el abandono de la zona por parte de las autoridades locales. A pesar de que existe una delegación municipal, la vecina denuncia que los empleados se concentran en el centro de la ciudad, dejando el barrio a su suerte.
El problema se agrava con la escasez de personal en el dispensario local, que no puede extender sus horarios de atención debido a la falta de personal. «A las 6 de la tarde se van y no hay quien se quede, la gente interpreta que no quieren dar atención, pero el problema es la falta de personal», explicó Meli.
Además, los jóvenes del barrio enfrentan graves problemas de consumo problemático, lo que genera preocupaciones sobre el futuro de la comunidad. «No hay peligro de armas, pero sí hacen destrozos, rompen vidrios, las canchas de básquet… Es un caos», relató Meli, quien también destacó los riesgos derivados de la falta de limpieza en algunas zonas del barrio, que pueden ser refugios de personas ajenas a la comunidad.
A pesar de estas dificultades, Meli subrayó que la gente del barrio sigue siendo muy consciente y que, a pesar de los robos y destrozos, el sentido de comunidad sigue siendo fuerte. «Lo bueno es que nos conocemos todos, pero necesitamos que las autoridades presten más atención a nuestras necesidades», concluyó.
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