La Municipalidad de Villa Allende comenzará a implementar a partir de febrero un sistema de cierres nocturnos en calles secundarias. La resolución, dictada por la Cámara Contencioso Administrativa de Primera Nominación, consideró que el plan es “razonable y proporcional al fin perseguido, que es la seguridad pública”.
El intendente Pablo Cornet defendió la iniciativa, incluida dentro del “Programa integral de prevención del delito y seguridad vecinal”. El jefe comunal sostuvo que el 60% de los robos en la localidad se producen durante la noche y remarcó que la decisión “no responde a una cuestión política o ideológica, sino a una solución práctica y excepcional”.
En una primera etapa, el esquema prevé la colocación de quince portones en los barrios Pan de Azúcar y Lomas Sur, con restricciones de circulación entre las 22 y las 6 de la mañana, bajo custodia de personal municipal. Además, el programa contempla la instalación de 300 cámaras de vigilancia y el refuerzo de patrullajes con ocho nuevos móviles para generar corredores seguros.
Pese al aval judicial, la medida generó fuertes cuestionamientos. Sectores de la oposición y grupos de vecinos presentaron amparos colectivos, al advertir que el cierre de calles vulnera derechos como la libre circulación y la igualdad ante la ley.
La concejal Marta Banegas criticó la iniciativa al señalar que “en lugar de políticas de inclusión se aplican políticas de segregación”, mientras que los demandantes denunciaron la falta de estudios técnicos que respalden la eficacia del sistema. Aunque la Justicia entendió que la restricción es parcial y se apoya en la emergencia de seguridad declarada en 2023, los vecinos afectados confirmaron que apelarán el fallo, por lo que la validez definitiva de los portones quedará en manos de una instancia judicial superior.





