El Gobierno de Cuba anunció un conjunto de medidas extraordinarias para garantizar el funcionamiento de los servicios básicos ante el agravamiento del bloqueo económico de Estados Unidos, que en las últimas semanas intensificó la persecución al suministro de combustible hacia la isla y profundizó la crisis energética.
El vice primer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, detalló que el plan oficial busca proteger las actividades indispensables y, al mismo tiempo, acelerar la transición hacia fuentes de energía renovables. Según explicó, el combustible disponible será destinado de manera prioritaria al sistema eléctrico nacional, hospitales y suministro de agua, defensa nacional y sectores estratégicos que generan divisas para el país. En paralelo, se aplicarán restricciones inmediatas en la venta de combustible a la población.
Como parte de las adecuaciones, el transporte público sufrirá cambios significativos: se reducirá la frecuencia de trenes y ómnibus nacionales, se reorganizarán las rutas urbanas y se dará prioridad a los traslados de carga, estudiantes, personal de salud y actividades económicas consideradas vitales. También se impulsará el trabajo a distancia en el ámbito estatal y se implementará un esquema educativo flexible, con presencialidad garantizada en los niveles inicial y primario y un sistema semipresencial en el resto de los ciclos.
El Ejecutivo de Miguel Díaz-Canel dispuso además medidas para proteger la producción de alimentos frente a la escasez de combustibles para maquinaria agrícola. Se fomentará la agricultura urbana, el uso de tracción animal y la incorporación de energías renovables para el riego y la producción.
El sector turístico, clave para el ingreso de divisas, deberá aplicar un plan de eficiencia energética y compactación de servicios, mientras que otras actividades exportadoras, como la producción de tabaco, contarán con protección prioritaria dentro del esquema de distribución de recursos.
En este contexto, Díaz-Canel defendió públicamente el derecho de Cuba a adquirir petróleo para enfrentar la emergencia energética y cuestionó la reciente orden ejecutiva del expresidente Donald Trump —aún con efectos vigentes— que busca imponer aranceles a los países que comercialicen combustible con la isla, una medida que, según La Habana, profundiza el impacto del bloqueo.
El Gobierno cubano presentó este paquete de acciones como una respuesta necesaria ante una situación excepcional, con el objetivo de sostener el funcionamiento del país mientras persistan las restricciones externas sobre su abastecimiento energético.





