La Cámara de Diputados aprobó este jueves la reforma laboral en una jornada maratónica y cargada de tensión política y social. El proyecto obtuvo 135 votos a favor y 115 en contra en la votación en general, en un contexto marcado por movilizaciones en las inmediaciones del Congreso y el paro general convocado por la CGT.
Durante el debate, el oficialismo logró introducir cambios clave para destrabar la aprobación: entre ellos, la eliminación del artículo 44, que establecía una reducción salarial para trabajadores que sufrieran accidentes o enfermedades fuera del ámbito laboral. Con esta modificación, la iniciativa deberá volver al Senado para ser ratificada y convertirse en ley.
En diálogo con EME, el diputado santafesino Diego Giuliano fue categórico al cuestionar el alcance de la norma. “Esto se va a transformar en una fábrica de juicios”, sostuvo, y aseguró que la reforma generará “el efecto contrario al que plantea el oficialismo”.
Giuliano reconoció que existe un problema estructural en el mercado laboral argentino, pero advirtió que el camino elegido es equivocado: “Es cierto que hay millones de trabajadores que están en negro, pero el objetivo de cualquier gobierno debería ser subir a todos un escalón, no bajar cinco escalones en el mundo del trabajo, como pasó anoche”.
Además, remarcó que la reforma no beneficia ni a trabajadores ni a empresarios. “Algunos creen que esto es solo para perjudicar al trabajador. El buen empresario piensa que lo beneficia, pero no beneficia a nadie. Ni al empresario ni al trabajador”, afirmó.
El diputado también puso el foco en la constitucionalidad de la norma y en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que garantiza derechos como condiciones dignas de labor, salario mínimo, protección contra el despido arbitrario y derecho a huelga. “Se rasgan las vestiduras diciendo que defienden a los trabajadores y votan este bodrio que rompe el 14 bis”, lanzó.
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Finalmente, Giuliano advirtió que el conflicto terminará judicializándose: “Por más que el Congreso diga lo que quiera, la Constitución es un mandato. Los jueces podrán mirar para otro lado un tiempo, pero después el problema les llega. Un juez que no respeta la Constitución incurre en mal desempeño”.
Con la media sanción en Diputados, el debate ahora se traslada nuevamente al Senado, donde el proyecto deberá ser ratificado para quedar definitivamente aprobado.







