Las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó públicamente que no compra ropa en Argentina y que incluso la vestimenta que usa fue adquirida en el exterior, generaron fuerte repercusión en el sector industrial. En ese contexto, Silvana Dal Lago, empresaria textil y propietaria de la marca Sonder, con sede en la zona de Rosario, cuestionó duramente esos dichos.
La industria Argentina y los dichos de Caputo
Dal Lago sostuvo que, si bien el sector industrial está “acostumbrado al maltrato”, las palabras del ministro resultan especialmente graves por el lugar institucional que ocupa. “No es un NN el que habla, es el ministro de Economía”, señaló, y remarcó que la industria textil no se reduce a un puñado de grandes empresas, sino que se sostiene principalmente en pymes que generan empleo y hacen “rodar al país”.
La empresaria consideró que la decisión de no consumir productos nacionales contradice cualquier idea de desarrollo. “La manera de hacer crecer a mi país es ayudándolo comercialmente. Si generás riqueza acá y te la llevás afuera, no es un buen círculo para potenciar a la Argentina”, afirmó.
Dal Lago también apuntó contra la presión impositiva y los costos financieros como factores centrales que encarecen los precios. Detalló que de una prenda vendida a 100 pesos, una parte sustancial se destina al IVA, Ingresos Brutos, comisiones de tarjetas y costos bancarios, lo que deja una rentabilidad mínima para el empresario.
Importaciones
En relación con la apertura de importaciones, se mostró a favor de la importación de materias primas, pero advirtió que la competencia debe ser gradual y con reglas claras. “Me gusta competir, pero no podés largar a correr a un chico de seis años con uno de treinta”, sostuvo.
Finalmente, Dal Lago defendió la necesidad de sostener una industria nacional con valor agregado. “No quiero vender grano, quiero vender aceite, harina, quiero procesar. Quiero ser industrial”, afirmó, y concluyó que, aunque no existe un modelo perfecto, la Argentina debe decidir en qué quiere ser fuerte. “Amo mi país, pero un país sin industria es otra cosa”, sentenció.
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