Las conversaciones diplomáticas entre Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos no lograron destrabarse y continúan sin resultados concretos, según admitieron este sábado las propias autoridades involucradas. El tema volvió a tomar relevancia en el marco de una conferencia de prensa trilateral realizada en Nuuk, capital groenlandesa, con motivo de la apertura del primer consulado de Canadá en la isla.
La ministra de Relaciones Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, reconoció que el escenario actual es mejor que el de hace un mes, destacando la creación de un canal de diálogo directo con Washington y una vía diplomática más formal. Sin embargo, fue cauta al evaluar el estado de las tratativas. “Aún no estamos donde queremos estar” y “hay un largo camino por recorrer”, sostuvo, dejando en claro que es prematuro anticipar un desenlace.
En la misma línea, su par danés, Lars Løkke Rasmussen, reafirmó la postura de Copenhague al señalar que cualquier salida deberá respetar las condiciones establecidas desde el inicio. “Hemos sido claros con nuestras líneas rojas”, expresó, aunque evitó brindar detalles sobre el contenido de las negociaciones. El canciller danés explicó que las conversaciones se están llevando adelante con discreción y en ámbitos cerrados para garantizar un intercambio adecuado entre las partes.
Groenlandia, el territorio insular más grande del planeta, goza de autonomía dentro del Reino de Dinamarca, pero depende de Copenhague en materia de defensa y política exterior. Este esquema ha sido objeto de tensiones en el último tiempo, especialmente tras las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien volvió a manifestar su interés por “obtener” la isla desde su regreso al poder en 2025, generando rechazo en distintos países europeos.
En este contexto, la apertura de consulados de Canadá y Francia en Nuuk se interpretó como un respaldo político a Groenlandia y a su población Inuit, en medio de un escenario geopolítico cada vez más sensible en el Ártico.





