Marco Antonio Madrid Martínez, empresario peruano que estuvo detenido durante 14 meses en el centro de reclusión venezolano conocido como El Rodeo, brindó un estremecedor testimonio sobre su cautiverio bajo el régimen de Nicolás Maduro. En diálogo con EME desde Lima, aseguró que aún no se siente plenamente libre mientras haya personas encarceladas en ese lugar, entre ellas el gendarme argentino Nahuel Gallo.
Madrid, uno de los extranjeros liberados recientemente, rechazó que su situación y la de otros detenidos sea catalogada como la de “presos políticos”. “No fue una detención, fue un secuestro. No había motivos ni cargos. Nos capturaron para defenderse de presiones internacionales”, afirmó.
El empresario relató que fue detenido el 19 de diciembre de 2024, pese a llevar años radicado en Venezuela, donde había fundado una empresa de call center con más de 60 empleados. “Nunca me expresé en contra del régimen. No hubo debido proceso, ni lectura de derechos. Estaba encapuchado y esposado cuando me hicieron firmar documentos inventados”, denunció.
Sobre las condiciones de detención, describió a El Rodeo 1 como un “campo de concentración”. “Nos ocultaban del mundo. Había empresarios, políticos y personas comunes que no tenían nada que ver con delitos. Nos aislaron completamente y violaron todos nuestros derechos”, sostuvo. También denunció torturas físicas y psicológicas: “Había dolores constantes, enfermedades, castigos, golpes, gritos y burlas. Es difícil creer que lugares así sigan existiendo”.
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Madrid destacó el rol de las familias en la búsqueda de justicia y visibilización. “Mi esposa fue hasta las puertas del infierno para reclamar por mí, como lo hacen hoy muchas familias”, expresó.
La situación de Nahuel Gallo
En relación al gendarme argentino Nahuel Gallo, Madrid aseguró que compartieron el mismo pasillo durante la detención y que su situación es similar. “Le hacían videos armados para viralizar, le ponían ropa nueva para simular que estaba bien. Todo era una puesta en escena”, afirmó.
“El único deseo de Nahuel es volver a ver a su hijo. No hay crimen más grande que secuestrar a una persona por el solo hecho de tener familia en otro país. Es absurdo y criminal”, concluyó.







