El sector pyme de la provincia de Santa Fe atraviesa uno de sus momentos más críticos en los últimos años, con señales claras de retracción productiva, destrucción de empleo y dificultades financieras crecientes. Así lo refleja un informe elaborado por la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) de Rosario, que alerta sobre el cierre de más de 2.200 empresas empleadoras en los últimos dos años y la pérdida de casi 15.000 puestos de trabajo registrados.
El escenario provincial se inscribe en un contexto nacional adverso para las pymes, que representan el 97,8% de las unidades económicas y generan el 76% del empleo privado. Entre octubre de 2023 y octubre de 2025, el empleo asalariado privado cayó un 3% en todo el país, afectando a 22 de las 24 provincias. Las empresas más pequeñas, de hasta 49 trabajadores, son las más castigadas y acumulan 23 meses consecutivos de caída interanual del empleo.
En Santa Fe, los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo confirman la magnitud del impacto. La industria manufacturera aparece como el sector más golpeado, con retrocesos significativos en rubros clave como la metalmecánica, el textil y el automotriz, que históricamente motorizaron la economía provincial.
Rosario, en el centro de la crisis
La situación se vuelve aún más delicada en Rosario y el Gran Rosario, donde la crisis económica se manifiesta con mayor crudeza. Durante los primeros diez meses de 2025, la industria manufacturera registró una caída interanual del 8,8% en la facturación real, el comercio retrocedió un 4,5%, y la actividad económica general se contrajo un 3,4%.
Este panorama posicionó al Gran Rosario entre los aglomerados urbanos con mayor tasa de desocupación del país, profundizando un deterioro social que genera creciente preocupación.
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Se duplicaron los cheques rechazados
Otro de los datos más alarmantes del informe de APYME es el fuerte deterioro financiero que enfrentan las empresas. En los últimos dos años, los cheques rechazados por falta de fondos se duplicaron a nivel nacional, reflejando una marcada escasez de liquidez.
Desde la entidad señalan que las tasas de interés reales positivas encarecen el acceso al crédito y agravan el cuadro, mientras que la debilidad de la demanda interna, sumada al aumento de productos importados, termina de frenar la actividad productiva.
Finalmente, APYME advierte que sin un cambio en el rumbo macroeconómico y la implementación de políticas activas de apoyo al sector, la crisis del entramado pyme continuará profundizándose, con consecuencias directas sobre el empleo y la economía regional.





