Una alta demanda de mano de obra eventual vinculada directamente al trabajo en el viñedo está sucediendo durante la presente vendimia en las fincas vitivinícolas de Mendoza y San Juan.
En esta época estival, con su momento pico entre fines de febrero y principios de marzo, los establecimientos de ambas provincias cuyanas vuelven a convertirse en un motor clave de empleo y surgen así oportunidades de trabajo temporal.
Este tipo de contrataciones constituye una avanzada en el campo laboral, en el contexto de la reforma que se debate en el Congreso
De acuerdo al análisis de demanda laboral de Grupo Gestión, los perfiles más requeridos en el sector de las fincas incluyen: cosechadores, personal para labores complementarias como deshojado, despalillado de racimos, limpieza de viñedos y mantenimiento general.
También se demandan capataces o jefes de finca, ficheros, maquinistas especializados en tractores, plataformas de recolección y vendimiadoras mecánicas, ingenieros agrónomos y choferes de camiones.
Mayor empleo por hectárea
La vitivinicultura se destaca como una de las actividades agroindustriales con mayor capacidad de generación de empleo.
Según un estudio del Observatorio Vitivinícola Argentino (2024), es la industria que más empleo genera por hectárea en el agro nacional: 73 puestos, muy por encima de otros cultivos, como los cereales (8), el trigo (6), el maíz y el girasol (3) y la soja (2).
Esta dinámica se intensifica durante la vendimia.
En 2025, Grupo Gestión gestionó la cobertura de 1.054 puestos de trabajo vinculados específicamente a tareas de vendimia en fincas, a través de sus servicios de capital humano.
El dato refleja la magnitud del impacto laboral de esta actividad en las economías regionales.
En este contexto, la planificación y gestión del empleo eventual se vuelve un factor crítico para el funcionamiento de las fincas durante la vendimia.
Procesos ágiles de incorporación
La estacionalidad, la concentración de tareas en períodos cortos y la necesidad de contar con perfiles específicos y cualificados obligan a las empresas del sector a anticiparse y estructurar procesos de incorporación ágiles, que permitan cubrir la demanda sin afectar la continuidad operativa ni la calidad de la cosecha.
“La correcta selección y administración de estos perfiles resulta clave para garantizar el desarrollo ordenado de la cosecha, minimizar riesgos operativos y cumplir con los estándares productivos que exige la industria vitivinícola”, explicó Cecilia Tonelli, jefa de Reclutamiento y Selección en Grupo Gestión.
Los datos surgen del Observatorio Vitivinícola Argentino, en base a información de Bolsa de Comercio de Rosario y Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina.
Estos números corresponden a puestos de trabajo en viña y bodega.
El empleo se multiplica incluso si se tiene en cuenta el estacional (cosechadores) y el que se genera de manera indirecta, especialmente en áreas de bienes y servicios.
En conclusión, de viveristas a fotógrafos, de diseñadores a arquitectos, de empresas turísticas a sommeliers, son miles de puestos de trabajo que se generan detrás de cada vaso de vino.
Fuente: NA






