El Ejército de Israel llevó a cabo este domingo un bombardeo sobre el puente de Qasmiya, una infraestructura estratégica ubicada sobre el río Litani, en el sur de Líbano.
El ataque se enmarca en una ofensiva ordenada por el ministro de Defensa, Israel Katz, y representa el primer objetivo concreto de una operación destinada a interrumpir las rutas de suministro utilizadas por Hezbolá.
El puente constituía una vía clave de comunicación entre el sur del país, la gobernación de Sidón y la capital, Beirut, por lo que su destrucción agrava tanto la logística como la situación humanitaria en la zona.
Ante la inminencia del ataque, el Ejército libanés evacuó sus posiciones cercanas a Qasmiya, en las inmediaciones de la autopista Borj Rahal y la ruta costera. La retirada fue confirmada por las autoridades militares, que señalaron que la decisión respondió a amenazas directas de Israel.
En paralelo, el primer ministro libanés, Nauaf Salam, encabezó una cumbre de seguridad junto a responsables militares y de seguridad interior para evaluar el escenario. Durante el encuentro se analizó el avance de la operación israelí, el desplazamiento de civiles y el deterioro de la seguridad en distintas regiones del país.
Frente a este contexto, el gobierno ordenó reforzar los controles, especialmente en Beirut, con el objetivo de proteger a la población. La escalada militar mantiene en alerta a toda la región ante el riesgo de una ampliación del conflicto.





