Crece la preocupación en el ámbito del Servicio Meteorológico Nacional ante la posibilidad de recortes y cierres de estaciones en distintos puntos del país. Entre las dependencias que podrían verse afectadas se encuentra la estación de Ceres, que este año cumple 130 años de funcionamiento.
Según denuncian trabajadores del organismo, el Gobierno nacional evalúa avanzar con despidos que impactarían directamente en la operatividad del sistema meteorológico. Alertan que una reducción de personal pondría en riesgo tareas fundamentales para el monitoreo climático y la emisión de pronósticos y alertas, herramientas clave para la toma de decisiones en sectores como el agro y la gestión de emergencias.
En la estación de Ceres, la situación genera especial inquietud: seis trabajadores se encuentran en estado de incertidumbre frente a posibles medidas que podrían afectar su continuidad laboral.
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En diálogo con EME, la responsable local del organismo, Maribel Candelero, expresó su preocupación y remarcó la importancia del servicio. “Es la primera vez que tenemos esta inestabilidad en el trabajo”, señaló.
Además, advirtió sobre las dificultades operativas que implicaría una reducción de personal. “Entre una estación y otra hay alrededor de 300 kilómetros, con muchas variables meteorológicas en el medio. Eso impacta directamente en la calidad de los pronósticos y en la información necesaria para la toma de decisiones”, explicó.
Candelero también subrayó el carácter esencial del organismo. “Si no estuviéramos, muchos servicios se verían afectados y eso repercute directamente en la seguridad de las personas”, afirmó.
El posible ajuste genera incertidumbre en el sector y reabre el debate sobre la importancia de sostener una red meteorológica activa y federal, clave para anticipar fenómenos climáticos y prevenir riesgos.





