La crisis de Lácteos Verónica atraviesa uno de sus momentos más críticos y mantiene en vilo a unos 700 trabajadores que no perciben sus salarios desde diciembre. En este contexto, el conflicto sumó un nuevo capítulo tras las denuncias de la diputada nacional Julia Strada, quien advirtió sobre posibles maniobras empresariales que podrían agravar la situación de la firma.
La legisladora apuntó directamente a la estructura societaria vinculada a la familia Espiñeira, dueña de la empresa, y planteó interrogantes sobre decisiones recientes que, según sostuvo, podrían estar vinculadas a un eventual vaciamiento.
Vaciamiento con nombre y apellido
Mientras los 700 trabajadores de Lácteos Verónica no cobran desde diciembre, los dueños estaban ocupados en otra cosa.
Las Becerras S.A. es el tambo de la familia Espiñeira, los mismos dueños de Lácteos Verónica, que le proveía gran parte de… pic.twitter.com/GDLxPfbMOE
— Julia Strada (@Juli_Strada) April 1, 2026
Uno de los puntos centrales de la denuncia gira en torno a Las Becerras S.A., un tambo perteneciente a la misma familia, que históricamente abastecía de materia prima a Lácteos Verónica. De acuerdo a lo señalado, esa firma dejó de proveerle leche a la empresa y comenzó a comercializarla con otras industrias del sector.
“Mientras los trabajadores no cobran, los dueños redireccionan la producción hacia otras empresas”, cuestionó Strada, quien consideró que este tipo de decisiones impactan directamente en la continuidad operativa de la láctea.
A esto se suma la creación de nuevas sociedades anónimas durante 2025, vinculadas a integrantes de la familia Espiñeira y con objetos sociales similares a los de Lácteos Verónica. Entre ellas se encuentran Kawsay S.A., Agro Prada S.A. y Grandal Agropecuaria S.A., constituidas en distintos puntos del país.
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Para la diputada, la coincidencia entre la profundización de la crisis y la aparición de estas firmas genera dudas sobre el destino de los activos y la estrategia empresarial. En ese sentido, reclamó la intervención de organismos estatales y de la Justicia para esclarecer la situación.
El conflicto laboral, en tanto, se agrava con el paso de las semanas. Además del atraso salarial, se registraron reducciones de jornada y una fuerte caída en la actividad de las plantas ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi. En ese marco, trabajadores y familiares llevaron adelante protestas en accesos a establecimientos de la empresa.
La problemática ya llegó al Congreso, donde se presentó un proyecto de resolución para advertir sobre la situación de la firma y su impacto en la cadena productiva. La iniciativa expresó preocupación por la paralización de la actividad, el cierre de depósitos y las deudas acumuladas, tanto con empleados como con productores tamberos.
En este escenario, la crisis de Lácteos Verónica no solo afecta a sus trabajadores, sino también a toda la cuenca lechera santafesina, donde la caída de una empresa de esta magnitud genera un fuerte impacto en economías regionales y en una amplia red de proveedores y servicios.





