El caso ocurrido en San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, abrió un escenario inédito y profundamente conmocionante para la comunidad educativa. Según explicó la especialista Analía Gomez Malacalza, se trata de una situación sin precedentes a nivel provincial, que obliga a repensar cómo abordar sus consecuencias, especialmente en niños y adolescentes.
La escuela, que históricamente se percibe como un espacio seguro, quedó asociada a un episodio traumático al haberse convertido en escenario del hecho. Esto generó miedo, angustia y confusión no solo en los estudiantes, sino también en docentes y directivos.
En este contexto, la especialista remarcó que es fundamental acompañar a los niños en el proceso postraumático. Con el paso de los días, pueden aparecer síntomas como cambios de conducta, dificultades para dormir o la reaparición del miedo. Por eso, subrayó la importancia de que los adultos mantengan una escucha activa y habiliten el diálogo sobre lo ocurrido.
“Evitar el tema no es una solución”, sostuvo Analia
En cambio, recomendó generar espacios donde los chicos puedan expresar lo que sienten, ya sea a través de la palabra, el juego o actividades como el dibujo. También destacó que el acompañamiento debe respetar los tiempos de cada niño, sin forzar, pero estando atentos a sus necesidades.
A nivel institucional, anticipó que será necesario un abordaje integral con profesionales de la salud mental. Talleres grupales, espacios de contención y actividades coordinadas por psicólogos serán clave para ayudar a procesar lo vivido y reconstruir la sensación de seguridad en el ámbito escolar. “No se puede volver a clases como si nada hubiera pasado”, advirtió.
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