La investigación por el ataque armado en la Escuela “Mariano Moreno” de San Cristóbal sumó en las últimas horas un nuevo eje: el posible vínculo con comunidades digitales que exaltan la violencia. Durante la tarde y noche del lunes, agentes policiales realizaron allanamientos en domicilios vinculados al segundo menor detenido en la causa, donde secuestraron celulares, notebooks y otros dispositivos que serán peritados.
El adolescente, de 16 años, fue interceptado en la Ruta Nacional 11 a la altura de Nelson mientras circulaba con familiares. Para los investigadores, su rol podría ser más relevante de lo que se creía inicialmente, y no se descarta que haya tenido algún grado de conocimiento previo o participación indirecta en el hecho. Por el momento, la calificación legal es provisoria y podría modificarse con el avance de las pruebas.
En este contexto, cobró fuerza la hipótesis de una conexión con la denominada “True Crime Community”, un fenómeno digital global que, según los especialistas, no responde a una estructura formal sino a un entramado de usuarios que comparten contenidos vinculados a crímenes reales, tiroteos escolares y asesinos seriales, muchas veces desde una mirada que los glorifica.
En diálogo con EME, la abogada y perfiladora criminal Constanza Lamarque explicó que este tipo de comunidades “funcionan sin líderes ni jerarquías, pero con códigos compartidos que legitiman a los agresores y construyen una estética de la violencia”. Además, advirtió que muchos de los jóvenes que participan en estos espacios presentan perfiles de bajo radar, con fuerte presencia en entornos digitales y señales previas que suelen pasar desapercibidas.
Entre esos indicadores, Lamarque mencionó el aislamiento social, cambios bruscos de conducta, consumo excesivo de contenido violento, fascinación por las armas y modificaciones en el lenguaje cotidiano. “Muchas veces hay señales claras, incluso expresadas como bromas, que no son tomadas en serio a tiempo”, sostuvo.
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Con el análisis del material secuestrado en marcha, la causa entra en una etapa clave. Los investigadores buscan determinar no solo las responsabilidades individuales, sino también si el ataque responde a una dinámica más amplia, vinculada a estos entornos virtuales que pueden influir en conductas violentas.
Mientras tanto, la comunidad de San Cristóbal continúa atravesada por el impacto del hecho, en un escenario donde la investigación sigue abierta y no se descartan nuevas medidas en los próximos días.






