Las intensas lluvias caídas durante abril en el centro y norte de la provincia de Santa Fe encendieron las alarmas en el sector productivo. Según explicó en EME, el Lic. Rubén Walker, director del Sistema de Estimaciones Agrícolas para el Centro Norte Santafesino, los milimetrajes registrados generaron excedentes hídricos extraordinarios que afectan tanto a cultivos como a la actividad ganadera.
El especialista señaló que el fenómeno se produce luego de un prolongado período de sequía asociado a “La Niña”. Desde fines del invierno pasado, la situación comenzó a revertirse con lluvias frecuentes que permitieron una notable recuperación del sistema productivo, reflejada en cosechas récord de trigo y girasol, y buenos rendimientos en maíz.
“En las zonas más comprometidas, la recuperación podría demandar al menos seis meses, mientras que en áreas más altas el plazo mínimo es de tres”, detalló el licenciado. El impacto es directo en amplias áreas productivas, especialmente en cultivos como el algodón y en regiones ganaderas clave.
En el plano ganadero, la situación también es crítica. La falta de piso impide el normal desarrollo de la actividad y obliga a trasladar animales, lo que incrementa costos y complica la logística. Se estima que alrededor de 650.000 cabezas de ganado podrían verse afectadas en una superficie cercana al millón de hectáreas.
Por su parte, el sector hortícola enfrenta pérdidas significativas debido al impacto inmediato de las lluvias intensas sobre cultivos sensibles. Productores reportan caídas de hasta el 80% en algunos casos, con daños tanto en volumen como en calidad, lo que obliga a esperar nuevos ciclos productivos para recuperarse.





