La Selección Argentina atravesó una de esas pruebas que suelen marcar el pulso de una fase de grupos. Después del cómodo triunfo por 3-0 sobre Argelia, el equipo dirigido por Lionel Scaloni se encontró con una Austria intensa, física y agresiva en la presión, probablemente el rival más exigente del Grupo J. En un encuentro trabado, con mucho contacto y escasos espacios, apareció nuevamente Lionel Messi para inclinar la balanza y seguir escribiendo páginas históricas en los Mundiales.
Primer Tiempo
El partido comenzó con una clara señal de que Argentina tendría oportunidades para abrir el marcador. Apenas a los cinco minutos, Lautaro Martínez recibió una habilitación profunda, ingresó al área y fue derribado entre Kevin Danso y Alexander Schlager.
Tras la revisión del VAR, el árbitro Amin Omar sancionó penal. Messi asumió la ejecución, pero su remate, potente y dirigido al palo izquierdo del arquero austríaco, se fue desviado. Fue el tercer penal que falla con la Selección en una Copa del Mundo, luego de los registrados ante Islandia en Rusia 2018 y Polonia en Qatar 2022.
Lejos de sentirse afectado por la ocasión desperdiciada, el capitán argentino encontró su revancha a los 38 minutos. Facundo Medina rompió líneas con una precisa asistencia, Thiago Almada dejó pasar la pelota con inteligencia y Messi apareció por el centro para definir con jerarquía y establecer el 1-0.
El tanto tuvo una relevancia histórica: llegó a los 17 goles en Mundiales y superó la marca de Miroslav Klose, convirtiéndose en el máximo goleador en la historia de la Copa del Mundo.
Segundo Tiempo
En el complemento, Argentina mostró una versión más madura y controladora. Con mayor posesión y manejo de los tiempos, el conjunto albiceleste obligó a Austria a correr detrás de la pelota.
Messi se movió con libertad por el centro del campo, participó con frecuencia en la elaboración y generó varias infracciones cerca del área rival. Sin embargo, la falta de eficacia mantuvo abierto el resultado durante gran parte de la segunda mitad.
La sentencia llegó en los minutos finales. El rosarino habilitó a Julián Álvarez y, luego de un rebote, volvió a ser protagonista. Rodeado de defensores, encontró el espacio necesario para definir y sellar el 2-0 definitivo, alcanzando así los 18 goles mundialistas y ampliando su récord histórico.
Messi fue la gran figura de la noche y el dueño de todos los focos, pero detrás de su actuación sobresalió también el trabajo colectivo de una Selección que supo cuándo sufrir, cuándo administrar la pelota y cómo imponer condiciones frente a un rival competitivo. Con seis puntos y el liderazgo del Grupo J, Argentina quedó virtualmente clasificada a los 16avos de final del Mundial 2026 y ratificó su condición de candidata.





