El presidente de la Asociación Civil Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (ACAURA), Pablo León, aseguró que la realidad de los conductores de aplicaciones cambió drásticamente en los últimos años. «Cuando entré a esta actividad hace cinco años lo hice buscando una mejor rentabilidad, pero hoy la gente directamente entra por una cuestión de necesidad», afirmó.
León sostuvo que la mayoría de los conductores solo busca generar ingresos diarios para afrontar gastos básicos. En ese contexto, indicó que muchos no contemplan los costos futuros del vehículo y terminan recurriendo a préstamos con tasas «de entre un 400% y un 700%» para afrontar reparaciones o continuar trabajando.
«Somos trabajadores autónomos y una gran mayoría no tiene monotributo, entonces no puede justificar ingresos», explicó. Además, sostuvo que, aunque formalmente son independientes, «todos los parámetros los manejan las empresas, nosotros no negociamos nada», por lo que definió la actividad como una relación laboral sin los derechos correspondientes.
Respecto de las condiciones de trabajo, León afirmó que «todo el riesgo empresario está volcado sobre nosotros». Enumeró que los conductores deben hacerse cargo de los costos del vehículo, los accidentes, el robo del celular y hasta enfrentar reclamos judiciales cuando ocurre un siniestro.
Asimismo, cuestionó la imagen que suele difundirse sobre este tipo de empleo. «Se ha romantizado mucho esta actividad. La gente piensa que estamos manejando y haciendo plata, pero eso está muy lejos de la realidad», afirmó. Según explicó, la sobreoferta de conductores permite que las plataformas utilicen algoritmos que determinan «el precio más bajo que cada chofer está dispuesto a aceptar» por un viaje, reduciendo aún más los ingresos.





