La economía argentina atraviesa una recuperación desigual. Mientras el agro, la energía y la minería muestran mayor dinamismo, sectores con fuerte impacto en el empleo y el consumo, como la industria, la construcción y el comercio, todavía permanecen rezagados.
El economista Carlos Pérez, director de la Fundación Capital y exdirectivo del Banco Central, advirtió que el principal desafío ya no consiste únicamente en sostener la baja de la inflación, sino en lograr que el crecimiento alcance a una mayor parte de la economía.
Uno de los indicadores que genera mayor preocupación es la morosidad de los hogares. La cartera irregular de los préstamos a familias pasó de poco más del 3% a cerca del 12,75% en un año, un nivel elevado en términos históricos. A esto se suma una transformación del mercado laboral, con una menor participación del empleo registrado y un crecimiento del monotributo, el trabajo autónomo y la informalidad.
Según el análisis, esta pérdida de calidad laboral se combina con salarios reales todavía presionados, lo que afecta directamente la capacidad de consumo y pago de las familias.
Un crecimiento concentrado

La recuperación tampoco se distribuye de manera uniforme entre las actividades. Agro, energía y minería aparecen como los sectores más dinámicos, mientras que la industria, el comercio y la construcción muestran un desempeño más débil.
La diferencia también se refleja en el consumo: los sectores de mayores ingresos sostienen determinadas compras y gastos vinculados a bienes importados, vehículos y turismo internacional, mientras el consumo masivo continúa sin recuperar el mismo ritmo.
En este escenario, el desafío será transformar la recuperación sectorial en un crecimiento más amplio, capaz de generar empleo de calidad, mejorar los ingresos y recomponer el consumo.
Reservas y estabilidad financiera

Otro de los puntos centrales pasa por la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria. El objetivo será fortalecer el ingreso de dólares y ampliar las fuentes de financiamiento para afrontar períodos de mayor demanda de divisas, especialmente ante la proximidad de un nuevo ciclo electoral.
En paralelo, el debate sobre una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central plantea una discusión sobre sus objetivos y su independencia. El análisis económico considera que, además de preservar la estabilidad monetaria, la autoridad monetaria debería mantener un rol claro en la estabilidad financiera.
Así, el escenario combina señales alentadoras en algunos sectores con dificultades que todavía impactan en la vida cotidiana. El desafío será determinar si la recuperación logra expandirse hacia el empleo, los salarios y el consumo o si permanece concentrada en un grupo reducido de actividades.





