La presidenta de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Clara García, estuvo en Brasil como observadora durante las elecciones presidenciales y, un día después de la primera vuelta, realizó un análisis sobre el resultado y el contexto político y social que atraviesa el país. Para la legisladora santafesina, la experiencia permitió observar de cerca una elección marcada por una fuerte movilización ciudadana y por una creciente polarización.
“Una experiencia muy vibrante, porque la democracia cuando es movilizante, y en Brasil vaya si lo resultó, es una experiencia muy pero muy rica”, sostuvo García en EME al evaluar su participación como veedora.
La diputada remarcó que los resultados no coincidieron con las expectativas previas y destacó especialmente la participación de la ciudadanía en una elección que tendrá una segunda instancia. “Hay veces que los resultados nos gustan más o nos gustan menos. Lo dijo el propio presidente Lula anoche: estos resultados no eran los esperados, o al menos tampoco los que las encuestas mayoritarias estaban diciendo”, señaló.
Finalmente, Flávio Bolsonaro quedó primero en la primera vuelta con el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula alcanzó el 45,16%. La diferencia fue de 1,87 puntos porcentuales y ninguno consiguió superar el 50% necesario para evitar una segunda vuelta.
Una política atravesada por el cambio
Desde la mirada de García, el resultado brasileño debe interpretarse dentro de un proceso político más amplio. La presidenta de la Cámara de Diputados santafesina consideró que existen transformaciones en la relación entre la sociedad y sus representantes y que, en distintos países, crece la demanda de cambios.
“Muchos ámbitos políticos y sociales están cambiando. Está cambiando esto de que los gobernantes o los ejecutivos no reelijan porque la gente quiere cambios”, afirmó.
En ese contexto, también puso el foco en el impacto que tienen las redes sociales y las nuevas formas de comunicación política. Según García, aquellas plataformas que en sus comienzos aparecían como espacios amplios y democráticos hoy también se transformaron en herramientas de influencia directa sobre la ciudadanía.
“Hoy también son parte de la influencia que todos tenemos en este aparatito, el celular, que se nos mete en nuestra vida casi como parte de nosotros mismos”, sostuvo.
La polarización, uno de los ejes de la elección
Otro de los aspectos que García observó durante su estadía en Brasil fue la fuerte división política y territorial que quedó expuesta en la primera vuelta.
“Es un modelo que quizá en nuestro país no esté tan en los extremos, pero sí hay una polarización fuerte, y por supuesto se veía en las calles”, describió.
La dirigente santafesina señaló además que esa división no se limitó al debate político, sino que tuvo una expresión territorial en los resultados. “La polarización fue también territorial. Hay estados muy inclinados hacia un lado o hacia el otro”, explicó.
Para García, este fenómeno trasciende las fronteras brasileñas. “La política a nivel global está siendo más polarizada de lo que la conocimos”, afirmó.
Abstención y una definición todavía abierta
García también puso la lupa sobre el nivel de abstención y consideró llamativo que una parte importante del electorado brasileño no haya concurrido a votar pese a que el país presenta indicadores económicos y sociales que, según su análisis, deberían favorecer una mayor participación.
“A veces, siendo autocríticos en nuestro país, decimos que la gente la pasa mal por distintos motivos y descree de la política. Ahora estamos en un Brasil que tiene una inflación muy controlada, pleno empleo, acceso a la salud y a la educación”, sostuvo.
Y agregó: “Sin embargo, la gente, en un 20%, dijo ‘no me muevo, no voto’. Y por mitades dijo ‘quiero un cambio’. Así que el final está abierto”.
Los datos oficiales muestran que la abstención fue del 21,08% en la primera vuelta, con más de 33 millones de electores que no concurrieron a votar.
El voto opositor y las demandas sociales
A la hora de explicar por qué una parte del electorado se inclina por alternativas opositoras, García planteó que existe una tendencia internacional vinculada con el descontento y la búsqueda de nuevas respuestas políticas.
“El análisis es múltiple. De las últimas 25 elecciones presidenciales, 20 fueron ganadas por la oposición. Me refiero a nivel mundial, en este último año”, señaló.
Para la legisladora, detrás de ese fenómeno existe “una necesidad de cambio, un descontento, unas ganas de probar otra cosa, quizá porque la política no está dando como institución respuestas adecuadas”.
En el caso brasileño, mencionó además algunas de las preocupaciones expresadas durante la campaña, entre ellas la inseguridad y el endeudamiento de las familias.
“Había algunos temas domésticos en los que la gente aspira a una solución. Hablaban de la inseguridad, aunque hay una confusión: Brasil, un país federal, tiene la seguridad en manos de los gobernadores y no del presidente. Sin embargo, era uno de los temas”, explicó.
También señaló que el endeudamiento de los hogares constituye una preocupación que, en su mirada, presenta similitudes con la situación argentina.
La influencia de Estados Unidos
Otro de los puntos que García incorporó a su análisis fue el papel de Estados Unidos y la influencia de la administración de Donald Trump sobre las democracias latinoamericanas.
“Hay también injerencia de los Estados Unidos de Trump, que pone un pie en las democracias latinoamericanas”, afirmó.
En esa línea, consideró que esa intervención también tuvo expresiones recientes en Argentina y que Brasil constituye actualmente otro escenario de esa disputa política y geopolítica.
Lula y un balotaje abierto
Sobre el futuro inmediato de la elección, García destacó que Lula consiguió una base electoral significativa pese a haber terminado segundo en la primera vuelta.
“Un presidente como Lula, que va por su cuarta reelección y que obtiene una masa crítica del 45% de los votos, es también muy importante”, sostuvo.
El resultado dejó a ambos candidatos prácticamente cabeza a cabeza y trasladó la definición al 25 de octubre. “Están allí cabeza a cabeza. Veremos el 25 de octubre cómo se termina de definir el fiel de la balanza”, expresó.
La segunda vuelta será, de esta manera, una nueva campaña en la que Bolsonaro buscará consolidar la ventaja obtenida en la primera instancia, mientras que Lula intentará recuperar terreno entre los votantes que eligieron a los demás candidatos o que no concurrieron a las urnas.
Argentina y Brasil, más allá de las diferencias políticas
García también se refirió al vínculo entre Argentina y Brasil y planteó que, pese a las diferencias ideológicas que puedan existir entre los gobiernos, la relación entre ambos países tiene una dimensión que excede las coyunturas electorales.
“El mundo mueve sus caminos económicos a veces con prescindencia de los políticos. El desarrollo global tiene hoy un poderío incluso en algunas empresas, no las latinoamericanas, pero sí a nivel internacional, más fuerte que algunos países”, analizó.
En cuanto a la relación entre los presidentes argentinos y los candidatos brasileños, sostuvo: “Es evidente, tengo que decirlo, que el presidente Milei tiene preferencia por Bolsonaro, y eso puede dar una situación de empatía distinta. Pero como países, la relación se mantiene y se continúa siempre”.
Una experiencia que, según García, amplía la mirada
Finalmente, la presidenta de la Cámara de Diputados santafesina valoró especialmente su participación como observadora y los encuentros mantenidos con dirigentes de distintos países de la región.
“Uno abre la mirada y los ojos. A veces cree que las cosas nos ocurren solamente a nosotros, pero cuando escucha al mundo dice: mirá lo global, los nuevos vientos, los nuevos caminos políticos están pasando por este lado”, reflexionó.
Y resumió su experiencia como “enriquecedora”, al destacar el intercambio con dirigentes latinoamericanos y la posibilidad de observar de cerca una elección que tendrá una definición el próximo 25 de octubre.







