El río Paraná mantendrá una tendencia ascendente en la ciudad de Santa Fe durante las próximas semanas, mientras que en Reconquista se espera una leve disminución de la altura, según el último pronóstico hidrométrico del Instituto Nacional del Agua (INA).
En diálogo con EME, el ingeniero Juan Borus explicó que la onda de crecida pierde energía a medida que avanza por el valle fluvial, lo que hace que el aumento del nivel del río sea más gradual. Sin embargo, advirtió que el escenario de aguas altas se extenderá durante los próximos meses.
“Está claro que vamos camino hacia un ascenso ya sostenido. El mes de noviembre va a mostrar ese ascenso y vamos a estar, en principio, en el orden de 4,60 aproximadamente en Santa Fe a mediados de noviembre”, señaló.
El especialista también alertó que la situación podría prolongarse hasta fines de año y comienzos de 2027, por lo que recomendó mantener la atención sobre la evolución de los niveles y las condiciones hidrológicas de la cuenca.
Qué anticipa el pronóstico del INA
El informe publicado este martes prevé para Reconquista una altura de 5,50 metros para el 3 de noviembre y de 5,46 metros para el 10 de noviembre. Este miércoles, el río registraba 5,48 metros en esa ciudad.
En Santa Fe capital, en cambio, el pronóstico anticipa una tendencia ascendente: 4,52 metros para el 3 de noviembre y 4,63 metros para el 10 de noviembre. La lectura de Prefectura Naval Argentina en el Dique Dos del puerto local fue de 4,23 metros este miércoles.
Las proyecciones reflejan comportamientos diferentes en ambos puntos de la provincia: una leve baja en Reconquista y un aumento gradual en Santa Fe, en el marco del desplazamiento de la onda de crecida por el río Paraná.
Por qué la crecida avanza lentamente en Santa Fe
Borus explicó que la evolución del río no debe analizarse únicamente a partir de las alturas registradas en cada localidad. Según indicó, la onda de crecida atraviesa un valle fluvial cuyas características todavía reflejan los efectos de las bajantes extraordinarias registradas entre 2020 y 2023.
“La onda ha encontrado un valle fluvial con características que no son las que había 10 años atrás, por ejemplo, y las está trabajando poco a poco”, explicó el ingeniero.
En ese sentido, sostuvo que la masa de agua pierde energía durante su recorrido, lo que prolonga el tiempo que necesita para atravesar el sistema fluvial y llegar al estuario del Río de la Plata.
El especialista remarcó que esta dinámica explica por qué el ascenso en Santa Fe capital resulta gradual, pese al importante volumen de agua que continúa desplazándose desde las cuencas superiores.
El escenario de El Niño podría extenderse hasta 2027
El ingeniero del INA advirtió que el comportamiento del Paraná dependerá en buena medida de las lluvias que se registren en las zonas de respuesta hidrológica rápida, especialmente en la alta cuenca del río, en Brasil, y en la cuenca del Iguazú.
Según explicó, por el momento no se esperan precipitaciones significativas en algunos sectores de la alta cuenca, aunque podrían producirse lluvias más importantes entre noviembre y diciembre. La situación requiere atención porque los suelos presentan condiciones de saturación y las precipitaciones pueden generar una respuesta rápida en los caudales.
“Esto que tenemos ahora se va a sostener seguramente en todo lo que falta del año y bien empezado enero”, anticipó Borus.

Además, señaló que la señal asociada al fenómeno de El Niño podría mantenerse durante el verano, aunque las previsiones todavía presentan incertidumbres.
Advierten que no es momento de bajar la guardia
Uno de los puntos que destacó Borus fue la necesidad de sostener las medidas preventivas y evitar decisiones apresuradas ante eventuales períodos de estabilidad o pequeñas bajas en los niveles.
En particular, advirtió sobre los riesgos de regresar con ganado a las islas del Paraná si se observa una disminución temporal de la altura del río.
“Sería un grave error”, afirmó al referirse a la posibilidad de interpretar una lectura más baja como una señal de que las condiciones ya son seguras.
El ingeniero remarcó que la interacción con el río y las actividades vinculadas a la zona de islas deben evaluarse con una perspectiva de más largo plazo, debido a que pueden registrarse nuevos pulsos de crecida.
“Las defensas civiles locales no pueden bajar los brazos definitivamente y tienen que estar atentas a la evolución”, sostuvo.
De esta manera, aunque el pronóstico anticipa una leve baja en Reconquista y un ascenso paulatino en Santa Fe, el INA advierte que el escenario de aguas altas continuará durante las próximas semanas. La evolución dependerá de las lluvias en la cuenca y de cómo avance la onda de crecida sobre el valle del Paraná.






