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Gracias para siempre, Leo: Messi se despidió de la Selección entre lágrimas, un último gol y el amor del Monumental

Argentina venció 3 a 0 a Benín, pero la noche quedó marcada por el adiós de su capitán. Acompañado por sus hijos y ovacionado por un estadio colmado, el rosarino cerró una historia de 21 años con la camiseta albiceleste: 208 partidos, 126 goles y un vínculo que seguirá mucho después de su última función.

Además

El Monumental fue escenario de una despedida que el fútbol argentino recordará por mucho más que un resultado. Lionel Messi jugó por última vez con la Selección y cerró su recorrido con una victoria por 3 a 0 frente a Benín, un gol de penal y dos asistencias. Sin embargo, las imágenes más profundas de la noche estuvieron en otro lugar: en sus lágrimas, en la compañía de sus hijos y en el reconocimiento de una multitud que fue a agradecerle tantos años de fútbol y felicidad.

La camiseta número 10 volvió a reunir a distintas generaciones. Para quienes lo vieron debutar, la despedida significó cerrar más de dos décadas de seguimiento, expectativas y emociones. Para los más chicos, representó decirle adiós al capitán con el que aprendieron a mirar a la Selección. Todos compartieron una misma certeza: estaban presenciando una noche que ya pertenecía a la historia.

De la mano de sus hijos, frente al cariño de todo un estadio

Uno de los momentos más conmovedores ocurrió antes del comienzo del encuentro. Messi salió al campo acompañado por Thiago, Mateo y Ciro, sus tres hijos, vestidos con la indumentaria argentina. La escena familiar le dio otra dimensión al homenaje: el capitán atravesó los últimos pasos hacia una cancha con la Selección rodeado por quienes lo acompañan fuera del fútbol.

Sobre el césped, una camiseta gigante con el número 10 y la palabra “Gracias” recibió al rosarino. Las tribunas, colmadas, transformaron su ingreso en una ovación. Antes de salir, todavía había lugar para el Messi competitivo, el que reunió a sus compañeros y les recordó cómo quería vivir esa última presentación: “Con la pelota, haciendo goles, de esa manera disfrutamos”.

Después llegó el himno y la emoción terminó por desbordarlo. Con sus hijos a su lado, Messi no pudo contener las lágrimas. También lloró Lionel Scaloni, el entrenador que lo acompañó en la etapa más exitosa de su trayectoria con el seleccionado. En esa imagen quedaron reunidos el capitán, el padre y el futbolista que estaba a punto de cerrar una parte central de su vida.

El minuto 10 en el que la pelota tuvo que esperar

El homenaje continuó con el partido en marcha. Cuando el reloj llegó al minuto 10, el árbitro chileno Fernando Véjar interrumpió el juego para que el Monumental pudiera dedicarle una ovación especial a su protagonista.

Los espectadores se pusieron de pie, corearon su nombre y acompañaron el reconocimiento con fuegos artificiales. Durante unos instantes, el encuentro quedó detenido y toda la atención se concentró en Messi.

Benín también participó de la despedida. Su capitán le entregó una estatuilla y una carta antes del inicio, un reconocimiento que mostró que la admiración por el argentino trascendía los colores. Messi, además, abrazó a sus compañeros antes de jugar, con un saludo especialmente prolongado con Cristian Romero.

Un último gol y un abrazo que reunió al equipo

Messi también dejó su firma en el resultado. Participó en los tantos de Nicolás Otamendi y Nicolás Paz y convirtió el penal que estableció el 3 a 0 definitivo. La infracción sobre Agustín Giay le abrió la posibilidad de despedirse con otro gol: tomó la pelota y ejecutó un zurdazo potente hacia el ángulo.

El festejo tuvo un significado especial. Sus compañeros lo rodearon y celebraron juntos, en una ronda que convirtió el último gol del capitán en una imagen colectiva. Desde un palco, Antonela Roccuzzo y Celia Cuccittini, su madre, acompañaron la celebración mientras registraban el momento.

Fue su gol número 126 en 208 presentaciones con la Selección mayor, cifras con las que cerró su carrera como máximo goleador y jugador con más partidos en la historia argentina. Al terminar el encuentro, Véjar también quiso dejarle un recuerdo: le regaló las tarjetas que había utilizado durante el amistoso.

La historia del capitán que volvió a intentarlo

El recorrido había comenzado el 17 de agosto de 2005, en un amistoso contra Hungría. Aquel debut accidentado, con una expulsión apenas después de ingresar, estuvo lejos de anticipar todo lo que vendría.

Messi atravesó finales perdidas, cuestionamientos y la renuncia de 2016. Regresó y siguió buscando el título que durante años le resultó esquivo con la Mayor. La consagración en la Copa América 2021, frente a Brasil en el Maracaná, abrió una etapa extraordinaria: después llegaron la Finalissima y el Mundial de Qatar en 2022, y otra Copa América en 2024.

La Copa del Mundo fue la culminación de ese camino. El capitán levantó el trofeo que había perseguido durante toda su carrera y quedó unido para siempre a una de las mayores celebraciones de la historia argentina. Su última participación mundialista, en 2026, lo llevó nuevamente hasta una final.

“Gracias por quererme tanto”

Horas antes del partido, Messi había compartido un mensaje que resumió el sentido de su despedida. “Esta camiseta fue mi sueño, mi orgullo y mi vida”, expresó en un video que repasó su trayectoria y estuvo acompañado por la interpretación de Gracias a la vida de Mercedes Sosa.

También dejó unas palabras dirigidas a los hinchas: “Gracias por quererme tanto, los voy a extrañar”. Ese agradecimiento encontró su respuesta en el Monumental, en cada aplauso y en cada ovación.

El cierre con la Selección no implica el final de su carrera profesional, que continuará en Inter Miami. Pero la camiseta argentina marca una despedida distinta: la del jugador que acompañó a un país durante más de veinte años y convirtió una búsqueda personal en una alegría compartida.

El resultado quedará registrado como una victoria frente a Benín. La memoria de esta noche tendrá otras imágenes: Messi de la mano de sus hijos, las lágrimas durante el himno, un estadio de pie y sus compañeros abrazándolo después del último gol.

El Monumental lo despidió con la palabra que mejor podía reunir todo eso: gracias.

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