La historia se repite para los alrededor de 150 vecinos que hace más de una década compraron terrenos en el loteo “Nueva Arboleda”, ubicado sobre calle Pueyrredón, frente al Club Independiente y a metros de la Ruta 19. Ninguno de ellos recibió los lotes por los que pagaron cerca de 10.000 dólares, pese a haber iniciado los trámites entre 2010 y 2012.
Los compradores buscaban acceder a su propio terreno y avanzar con la construcción de sus viviendas, pero el loteo nunca obtuvo la aprobación correspondiente de la Municipalidad de Santo Tomé. Ante la irregularidad, las operaciones quedaron frenadas y comenzaron las denuncias por estafa, que derivaron en un largo proceso judicial.
Un remate ordenado, pero detenido
El abogado Rubén Decoud explicó en el móvil de EME que, tras años de litigio, la justicia dictaminó el remate del predio de 15 hectáreas, lo que permitiría a los damnificados recuperar al menos una tercera parte del dinero invertido. Sin embargo, la ejecución de esa sentencia quedó trabada por un nuevo conflicto.
Lo “gravísimo”, según Decoud, es que después de vender alrededor de 150 lotes, los desarrolladores firmaron un boleto de compraventa con un tercero, adjudicándole todo el terreno. Ese documento, emitido cinco años después de las primeras ventas, motivó que el juez suspendiera el remate.
“Lo primero que hicimos fue inhibir a los vendedores para que no siguieran comercializando. Pero aparece este hombre con un boleto por la totalidad de las tierras, lo que constituye la verdadera estafa”, explicó el abogado.
El expediente permanece ahora en la Cámara, sin avances concretos pese a que la sentencia de primera instancia ya está firme. “Pasa el tiempo y no hay solución”, lamentó.
Testimonios de los propios damnificados
Entre los damnificados, Esteban Martino y Abel Ottonelli recordaron que la propuesta parecía accesible: cuotas económicas pero con una entrega inicial significativa. Con el paso de los años y ante los pedidos de más dinero, decidieron acudir a un abogado.
“La estrategia siempre fue desgastar al comprador: ofrecer dos mangos para sacarnos de encima, quedarse con las 15 hectáreas por 10 mil dólares y migajas. No podemos entender que un caso tan claro no se resuelva”, expresó Martino.
Ottonelli agregó que el objetivo de todas las familias era simple y legítimo: “Tener el lote escriturado y construir nuestra casa. Pero se tornó imposible sin la aprobación municipal”.
Un reclamo que no se detiene
Los damnificados insisten en que la única forma de recuperar parte de su inversión es que la justicia destrabe el remate. Mientras tanto, continúan organizados y visibilizando el caso, a la espera de una resolución que ya lleva más de una década pendiente.






