El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el índice de inflación de diciembre, que se ubicó en 2,8%. Con este dato, la inflación acumulada en 2025 alcanzó el 31,5%, el nivel más bajo registrado desde 2017, consolidando un proceso de desaceleración que se sostuvo a lo largo del año.
El cierre del período estuvo marcado por subas significativas en algunos rubros clave y por un incremento de la canasta básica muy superior al promedio inflacionario, lo que volvió a poner el foco en el impacto real sobre el poder adquisitivo de los hogares.
Inflación: diciembre cerró por encima de lo esperado
Durante el último mes del año, las divisiones que más aumentaron fueron Transporte, con un 4%, y Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un 3,4%. En contraste, Prendas de vestir y calzado (1,1%) y Educación (0,4%) registraron las menores variaciones.

Por categorías, los precios regulados lideraron los incrementos con un 3,3%, seguidos por el IPC núcleo (3%) y los precios estacionales (0,6%). A nivel regional, el mayor aumento se dio en el Noreste, con un 3,4%.
El dato de diciembre superó las previsiones de las principales consultoras privadas, que estimaban una inflación mensual de entre 2,3% y 2,6%. En el segundo semestre, además, se observó una secuencia de subas mensuales: julio y agosto (1,9%), septiembre (2,1%), octubre (2,3%), noviembre (2,5%) y diciembre (2,8%).
Desde el Gobierno nacional destacaron el cierre anual como un resultado histórico. El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó la baja inflación al programa de estabilización basado en el superávit fiscal y el control de la cantidad de dinero, mientras que el presidente Javier Milei celebró el dato en redes sociales y ratificó el rumbo económico.
Canasta básica: subas por encima de la inflación
En paralelo, los datos de la canasta básica mostraron una realidad menos favorable. En diciembre, la canasta básica total —que se utiliza para medir la pobreza— aumentó 4,1%, muy por encima del IPC general, y acumuló en 2025 una suba del 27,7%.

La canasta básica alimentaria, que marca el umbral de indigencia, también se incrementó 4,1% en el último mes del año y cerró el período con un alza acumulada del 31%, en línea con la inflación anual.
Con estos valores, una familia tipo necesitó en diciembre ingresos mensuales por $589.510 para no ser considerada indigente y $1.308.713 para no caer bajo la línea de pobreza. En comparación con noviembre, ambos umbrales registraron aumentos significativos, impulsados principalmente por el encarecimiento de los alimentos.
Los datos reflejan que, si bien la inflación general mostró una desaceleración sostenida en 2025, el costo de las canastas básicas continúa creciendo a un ritmo elevado, manteniendo la presión sobre los ingresos y el consumo de los hogares en todo el país.





