El estado de las rutas nacionales que atraviesan la provincia de Santa Fe volvió a quedar en el centro del debate tras un informe elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional. Señalan que entre el 65% y el 70% de estos corredores se encuentran en condiciones regulares o malas.
El relevamiento incluye tramos clave como las rutas nacionales 11, 33, 168 y 174, y expone una situación que, según el gremio, se agrava por la falta de obras y de mantenimiento sostenido.
Uno de los ejemplos más visibles es la Ruta Nacional 168, en el tramo Santa Fe–Paraná y en la Circunvalación Oeste de la capital provincial, donde el crecimiento descontrolado de malezas alcanza en algunos sectores más de un metro y medio de altura. Esta situación no solo reduce la visibilidad entre manos, sino que también evidencia la dificultad para realizar tareas básicas como el corte de pasto en el cantero central.
El secretario gremial de la Federación del Personal de Vialidad Nacional, Fabián Cattanzaro, explicó que el informe surge ante la falta de relevamientos oficiales tras la paralización de la obra pública. “La decisión de obra pública cero implicó frenar a Vialidad Nacional y detener incluso las tareas de evaluación del estado de las rutas”, señaló.
Según detalló, el último relevamiento oficial, realizado en 2023 sobre la mitad de la red vial nacional, indicaba que el 50% de las rutas estaba en buen estado y el otro 50% se distribuía entre regular y malo. “Dos años después, el impacto es claro: hoy ese porcentaje de rutas en malas condiciones creció de manera significativa”, afirmó.
Según la evaluación del sindicato, los siniestros viales crecieron cerca de un 20%, mientras que las víctimas fatales aumentaron un 14%. “Estamos hablando de vidas que se pierden. Ese debería ser el eje principal de cualquier política pública”, subrayó.
Cattanzaro describió un panorama de fuerte deterioro laboral, con salarios congelados desde hace 16 meses y una pérdida del 40% del poder adquisitivo. A esto se suman despidos, retiros voluntarios y la salida de técnicos y profesionales, lo que —según advirtió— afecta directamente la capacidad operativa del organismo.
Finalmente, Catanzaro advirtió que la falta de respuestas y de planificación pone en riesgo no solo la seguridad vial, sino también la infraestructura del país. “La obra pública cero no se puede sostener en el tiempo. Sin mantenimiento ni inversión, las rutas se deterioran, se cobran vidas y se desarticula un sistema de transporte que hoy depende casi exclusivamente de la red vial”, concluyó.
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