Carlos Alcaraz dio un golpe de autoridad en el tenis mundial y se consagró campeón del Abierto de Australia este domingo, tras imponerse en la final a Novak Djokovic en el mítico Rod Laver Arena. El murciano se quedó con el título luego de un duelo exigente que terminó 3-6, 6-2, 6-3 y 7-5, dejando sin chances al serbio, dueño de diez coronas en Melbourne.
Más allá del trofeo, la victoria tuvo un peso histórico: Alcaraz, con apenas 22 años, se convirtió en el jugador más joven en completar la conquista de los cuatro torneos de Grand Slam (Australia, Roland Garros, Wimbledon y Estados Unidos), un hito que hasta ahora nadie había alcanzado a tan temprana edad.
El partido arrancó cuesta arriba para el español. Djokovic, con su habitual solidez desde el fondo y una gran lectura del juego, se llevó el primer set por 6-3 y parecía tomar el control del encuentro. Sin embargo, Alcaraz reaccionó con carácter, elevó su nivel y comenzó a imponer su intensidad física y su variedad de golpes, cambiando el rumbo del match.

Con el correr de los minutos, la incógnita sobre el desgaste físico de ambos —tras semifinales largas y exigentes— quedó despejada. La frescura y explosividad del español marcaron diferencias en los intercambios, mientras que Djokovic, pese a su experiencia y anticipación, empezó a sentir el ritmo impuesto por su rival.
Alcaraz desplegó todo su repertorio técnico: profundidad, cambios de ritmo, dejadas y una pegada cada vez más precisa, que fueron minando las respuestas del serbio. Djokovic había llegado a la final tras un camino complicado, que incluyó un cruce de cuartos ante Lorenzo Musetti que terminó con el retiro del italiano, pero en la definición no logró sostener su mejor versión.
En el cuarto set, el español mantuvo la concentración y cerró el partido con autoridad, logrando algo que hasta ahora nadie había conseguido: vencer a Djokovic en una final del Abierto de Australia.
Con este triunfo, Alcaraz sumó su séptimo título de Grand Slam y se incorporó a un selecto grupo de leyendas de la Era Abierta que lograron ganar los cuatro grandes: Rod Laver, Andre Agassi, Roger Federer, Rafael Nadal y el propio Djokovic.
Melbourne coronó así a una nueva estrella que ya no es promesa, sino realidad indiscutida del tenis mundial.





