El concejal de Santa Fe, Dr. Jorge Fernández, manifestó una fuerte preocupación por la situación de la seguridad en la ciudad y advirtió sobre un incremento “sostenido y sistemático” del delito predatorio en el último año y medio. Robos, tentativas de robo, entraderas y amenazas son, según explicó, los hechos que más afectan a los vecinos y que no siempre se reflejan de manera adecuada en los informes oficiales del Ministerio de Seguridad.
Inseguridad en Santa Fe
Fernández sostuvo que la inseguridad se mantiene desde hace tiempo entre las principales preocupaciones de la ciudadanía y remarcó que ya no existen barrios que queden al margen de esta problemática. “No hay ningún barrio en la ciudad de Santa Fe que escape a este aumento de la criminalidad”, afirmó, y recordó que zonas tradicionalmente tranquilas como Candioti, Barrio Sur, Roma o Mariano Comas.
En ese sentido, explicó que los concejales reciben a diario llamados, mensajes e informes de vecinos que se sienten vulnerables y perciben una “sensación de impunidad absoluta”. A esto se suma la difusión permanente de imágenes en redes sociales y medios de comunicación que muestran robos en viviendas y espacios públicos emblemáticos como el Boulevard, la Costanera, Guadalupe o el entorno de la Casa de Gobierno.
El edil también cuestionó la falta de estrategias eficaces de prevención del delito. En ese marco, alertó además por el “aumento extraordinario” del consumo y la venta de drogas en la ciudad, un fenómeno que —según indicó— no estaría siendo abordado con la seriedad necesaria.
Fernández adelantó que junto a otros concejales evalúan realizar un pedido formal para mantener una reunión con el ministro de Seguridad. También criticó que, a pesar de que la seguridad fue presentada como una prioridad en el discurso oficial, la Municipalidad de Santa Fe “está haciendo agua” en esta materia.
Presencia policial
Por otra parte, el concejal se refirió a la distribución de la presencia policial y coincidió con el reclamo de vecinos que observan mayor patrullaje en zonas céntricas, mientras que en muchos barrios hay poca frecuencia de recorridas y escasa presencia de caminantes. “El delito migra hacia donde ve menos control”, explicó.
Finalmente, Fernández planteó la necesidad de una reforma profunda del sistema de seguridad. Señaló que la policía enfrenta problemas estructurales, malas condiciones laborales, bajos salarios y una organización “del siglo XX” para enfrentar delitos del siglo XXI.
En ese marco, propuso aprovechar el debate sobre la autonomía municipal para avanzar en la creación de una policía local orientada a la prevención y la cercanía con los vecinos. “Detrás de todo está la gente, y no podemos seguir aplicando pequeñas reformas que no dan resultados”, concluyó.
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