Bad Bunny fue el gran protagonista del show de medio tiempo del Super Bowl LX y transformó el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, en una verdadera fiesta latina ante más de 75 mil espectadores y una audiencia global que superó los 120 millones de personas.
Vestido de blanco, con el número 64 y el apellido “Ocasio” en la espalda, el “Conejo Malo” desplegó un espectáculo vibrante que combinó reguetón, salsa y pop, con una escenografía que recreó campos de caña de azúcar, carritos de comida y una clásica “casita” caribeña. El repertorio incluyó éxitos como “Tití me preguntó”, “Yo perreo sola”, “Voy a llevarte pa PR” y “El apagón”, en una de las presentaciones más comentadas de la historia reciente del Super Bowl.
El show marcó un hito al ser, en su mayor parte, interpretado en español, consolidando a Bad Bunny como el primer artista en llevar la música latina al centro del mayor evento deportivo de Estados Unidos. La actuación llegó además pocos días después de que el puertorriqueño lograra un hecho histórico al ganar el Grammy al Álbum del Año, el primero en español en obtener ese reconocimiento.
Invitados de lujo y momentos virales
La puesta en escena se potenció con la aparición de figuras internacionales que sorprendieron al público. Cardi B se sumó a la celebración en uno de los segmentos más festivos, mientras que Lady Gaga fue la gran sorpresa de la noche al interpretar una versión con arreglos latinos de “Die With a Smile”.
Ricky Martin, ícono de la música puertorriqueña, también dijo presente y aportó uno de los momentos más emotivos del espectáculo, destacando las raíces latinas y el camino que abrió para las nuevas generaciones.
Además, actores y celebridades como Pedro Pascal y Jessica Alba aparecieron bailando en la escenografía, reforzando el clima de celebración cultural que atravesó toda la presentación.
Un mensaje que trascendió el escenario
Más allá de la música, el show tuvo una fuerte carga simbólica. Con bailarines caracterizados como jíbaros, referencias a los apagones crónicos en Puerto Rico y homenajes a la diáspora latina en Nueva York, Bad Bunny reivindicó sus raíces y la identidad boricua sin discursos explícitos, pero con imágenes contundentes.
El espectáculo no estuvo exento de polémica: el ex presidente Donald Trump criticó la elección del artista y decidió no asistir al evento. Sin embargo, para gran parte del público latino, la actuación fue una reivindicación cultural en uno de los escenarios más influyentes del mundo.
Así, en el marco de la final entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, Bad Bunny no solo brindó un show inolvidable, sino que dejó una marca histórica en el Super Bowl, consolidando a la música latina como protagonista global.







