Perú atraviesa un nuevo capítulo de turbulencia política. El Congreso aprobó este martes la destitución del presidente José Jerí mediante una moción de censura que reunió 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, dejando vacante la jefatura del Estado apenas cuatro meses después de su asunción.
La decisión parlamentaria se basó en acusaciones de “inconducta funcional y falta de idoneidad” para el cargo, luego de que salieran a la luz reuniones no registradas entre el mandatario y el empresario de origen chino Zhihua Yang, proveedor del Estado, encuentros que generaron fuertes cuestionamientos y aceleraron el desgaste político del gobierno.
Tras la votación, el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi, confirmó la aprobación de las mociones y declaró formalmente la vacancia presidencial. Además, convocó a una sesión para este miércoles a las 18 con el objetivo de elegir a quien conducirá el Parlamento y, en consecuencia, asumirá la presidencia de la República de manera transitoria.
Jerí, de 39 años, había llegado al poder en octubre del año pasado luego de la destitución de Dina Boluarte y prometía encabezar una etapa de transición política. Sin embargo, el avance de las denuncias y la caída en su imagen pública aceleraron el quiebre de apoyos dentro del propio Congreso.
La salida anticipada del mandatario vuelve a exponer la fragilidad institucional peruana. Con esta destitución, el país suma un nuevo cambio en la conducción del Ejecutivo y ya contabiliza siete presidentes en apenas dos años, un escenario que genera preocupación por la continuidad de la gobernabilidad.
En las últimas semanas, las mociones contra Jerí habían ganado fuerza dentro del Parlamento, mientras los partidos que inicialmente respaldaron su designación comenzaron a tomar distancia en vísperas de un nuevo proceso electoral.
La incertidumbre ahora se traslada al Congreso, que deberá definir la nueva conducción política en medio de un clima de tensión y con un país nuevamente sumido en una crisis institucional.





