Las ventas minoristas en la ciudad de Santa Fe mostraron en marzo un escenario dispar, pero con signos claros de debilidad, según el último informe del Centro Comercial de Santa Fe. Si bien algunos rubros evidenciaron incrementos en la facturación, la mayoría de los comercios no logró superar el impacto de la inflación, lo que derivó en una caída de la actividad en términos reales.
De acuerdo al relevamiento, apenas el 23,1% de los negocios registró un crecimiento por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que alcanzó el 33,1% interanual. En contraposición, el 50,2% tuvo aumentos por debajo de ese nivel, lo que implica una pérdida real, mientras que un 26,7% reportó directamente una disminución de sus ventas incluso en valores nominales.
El informe también refleja percepciones de los comerciantes que dan cuenta de una leve recuperación respecto a febrero, impulsada principalmente por el inicio del ciclo lectivo. “Hubo más movimiento, de a poco se retoma la rutina”, señalaron algunos referentes del sector. Sin embargo, otros advirtieron que el consumo continúa condicionado por la búsqueda constante de promociones y descuentos.
En este contexto, la rentabilidad aparece como uno de los principales puntos de preocupación. Con ingresos que no logran acompañar el ritmo inflacionario y costos operativos en alza, muchos comerciantes advierten que sostener la actividad se vuelve cada vez más complejo.
El panorama, según el informe, sigue siendo desafiante para el comercio minorista local, donde la recuperación del consumo aún es frágil y no logra consolidarse frente a la pérdida del poder adquisitivo y el peso de la inflación.






