Un intenso temporal extratropical provocó severos destrozos en la ciudad de Monte Hermoso y dejó una de las imágenes más impactantes de los últimos años en la costa bonaerense: más de 2.000 metros de la tradicional rambla de madera quedaron destruidos tras el fuerte avance del mar.
Parte de la estructura terminó desplazada hasta 150 metros hacia calles internas de la ciudad debido a la violencia del oleaje y las ráfagas de viento que afectaron la región durante casi dos días consecutivos.
Vientos de casi 100 kilómetros por hora y olas gigantes
El fenómeno estuvo asociado a un proceso de ciclogénesis que generó fuertes vientos, mareas elevadas y un oleaje excepcional sobre distintos puntos del litoral atlántico bonaerense.
Según reportes oficiales, las ráfagas habrían alcanzado velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora, mientras que las olas llegaron a medir entre siete y ocho metros.
Desde el Servicio Meteorológico Nacional habían emitido alertas amarilla y naranja antes de la llegada del temporal, anticipando condiciones extremas sobre la región costera.
El mar avanzó y destruyó estructuras reconstruidas
Uno de los factores que agravó la situación fue la persistencia del viento durante casi 48 horas y una segunda pleamar que aceleró la erosión costera.
Como consecuencia, varios sectores de la rambla —algunos reconstruidos recientemente— colapsaron por completo ante la fuerza del agua.
Las imágenes posteriores al temporal mostraron tablas, columnas y estructuras de madera esparcidas tanto sobre la playa como en calles cercanas al frente costero.
Reclamos por la reconstrucción
Tras el fenómeno climático, trabajaron en la zona equipos de Defensa Civil, bomberos y cooperativas eléctricas para retirar estructuras dañadas y garantizar condiciones de seguridad.
Mientras tanto, vecinos y comerciantes comenzaron a reclamar precisiones sobre los plazos y costos de reconstrucción de los sectores afectados, especialmente en un contexto económico complejo y fuera de la temporada alta turística.
Además, distintos sectores advirtieron que los daños en paseos y accesos costeros afectan directamente la circulación diaria de trabajadores, usuarios del transporte público y residentes que dependen de esos corredores para movilizarse por la ciudad.





