16.4 C
Santa Fe
jueves, junio 18, 2026
escuchá y mirá vivo por

«El problema es el tiempo de exposición»: cómo afecta a la salud la fuente de cesio 137 robada en Rosario

Rodolfo Kempf, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica, detalló de qué se trata la fuente sustraída en Rosario y aseguró que el principal riesgo está en el tiempo de exposición.

Además

La Autoridad Regulatoria Nuclear de la Nación emitió una alerta para todo el país por el robo de una cápsula de material radiactivo en la ciudad de Rosario.

El organismo fue notificado este martes por un usuario autorizado para el uso de material radiactivo de la sustracción de una fuente radiactiva de calibración de cesio 137, empleada para la verificación de equipamiento en Medicina Nuclear.

 

Una fuente pequeña, pero con cesio 137

Para entender el alcance del hecho, Rodolfo Kempf, físico, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y docente universitario, explicó en diálogo con EME que se trata de una «fuente radiactiva huérfana», según el protocolo de alerta vigente en el país.

Kempf detalló que la fuente estaba alojada dentro de un blindaje de plomo, «una cápsula de plomo, ese recipiente de plomo», y que su tamaño es pequeño, «del orden de tamaño, parecería una moneda». Se trata de cesio 137, utilizado en este caso para la calibración de equipos vinculados a la medicina nuclear.

El especialista remarcó que el «orden de magnitud está un orden de magnitud menor» al de las fuentes más pequeñas que suelen utilizarse, por ejemplo, en medidores industriales. Según lo informado, la fuente estaría de caída o levemente de caída, aunque conserva actividad y radiactividad.

 

 

«No hay un mercado negro de esta fuente»

Consultado sobre las posibles motivaciones del robo, Kempf fue categórico: «La verdad que no le encuentro mucha explicación. Tampoco es muy habitual». El físico explicó que, a nivel internacional, han ocurrido casos de fuentes dispuestas de mala manera que terminan en basurales o como chatarra, pero aclaró que «no hay mercado, digamos, negro de esta fuente».

Al ser comparado con el robo de cobre u otros metales, el investigador fue claro: «si hubiera sido así, hubiera desaparecido también con el blindaje», ya que llevar la fuente sin protección —por ejemplo, en un bolsillo— durante mucho tiempo representa un riesgo concreto para la piel.

 

El riesgo real: distancia y tiempo de exposición

Sobre los efectos en la salud, Kempf precisó que el problema no es tanto el contacto directo, sino la exposición prolongada: «Distancia y tiempo, o sea, minimizar la distancia, estar lejos. Y por eso hay un blindaje». Subrayó que la forma correcta de trabajar con este tipo de fuente nunca es tenerla en las manos, motivo por el cual se la transporta y almacena dentro de blindajes de plomo.

 

Un circuito regulado a nivel nacional

El investigador explicó que Argentina cuenta con un sitio del Estado Nacional, ubicado en Ezeiza, provincia de Buenos Aires, dentro de la órbita de la CNEA, donde se reciben, alojan y documentan las fuentes radiactivas que cesan su uso comercial o que ya decayeron. Citó además la Ley 25.018, que designa a la Comisión Nacional de Energía Atómica como autoridad de aplicación, con la obligación de elevar informes anuales al Congreso y a los organismos reguladores.

Por último, Kempf aportó un dato técnico clave: la vida media del cesio 137 es de 30 años, es decir, el tiempo que tarda en decaer a la mitad de su actividad inicial. Según remarcó, la fuente sustraída ya tendría, por lo informado hasta el momento, un orden de magnitud menor de actividad respecto a las fuentes más pequeñas de uso habitual.

 

Escuchá la palabra de Rodolfo Kempf en EME:

Seguí todas las noticias de RadioEME.com
en Google News

Últimas noticias

San Javier: Molino Tahín retomó la actividad, pero advierten que el futuro del sector arrocero es “todo negro”

Luego de varias horas de incertidumbre por la interrupción del suministro eléctrico, el Molino Tahín de San Javier volvió...

Artículos relacionados