Sudáfrica atraviesa horas de conmoción tras dos ataques armados que dejaron al menos 27 personas muertas y otras 26 heridas durante la noche del sábado y la madrugada de este domingo.
El primero de los hechos ocurrió en Wedela, al suroeste de Johannesburgo, donde hombres armados irrumpieron en un bar y abrieron fuego contra las personas que se encontraban en el lugar. El saldo fue de 17 muertos y 15 heridos. La Policía informó además que los atacantes escaparon y se inició un amplio operativo para dar con ellos.
Horas más tarde, alrededor de la 1 de la madrugada, se produjo un segundo ataque en Lwandle, cerca de Ciudad del Cabo. Allí fueron asesinadas 10 personas, mientras que otras 11 resultaron heridas.
Hasta el momento no se registraron detenciones y las autoridades continúan trabajando para determinar los motivos de ambos ataques y establecer si existe alguna relación entre ellos.
Una nueva escalada de violencia
Los episodios ocurrieron pocos días después de otro tiroteo registrado cerca de Durban, donde 11 personas murieron durante una fiesta privada. La seguidilla de ataques volvió a encender las alarmas en un país que desde hace años enfrenta elevados índices de criminalidad violenta.
Mientras avanzan las investigaciones, la Policía mantiene desplegados distintos operativos para identificar y capturar a los responsables de una de las jornadas más violentas registradas recientemente en Sudáfrica.





