El 65% de los jóvenes de entre 18 y 29 años que trabajan en la ciudad de Santa Fe no realiza aportes previsionales. El dato surge del informe “Juventudes y trabajo precario. Radiografía de jóvenes trabajadores en la ciudad de Santa Fe”, elaborado por el Centro de Estudios DEMOS a partir de información del Observatorio Social de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) correspondiente al período 2022-2025.
El estudio plantea que la inserción laboral de las juventudes está atravesada por una situación de precariedad estructural, marcada por la informalidad, los bajos ingresos y las desigualdades de género. Según sus autores, se trata de un fenómeno que excede una problemática exclusivamente generacional y que también tiene impacto sobre la desigualdad social, la cohesión y el sistema de seguridad social.
Educación y acceso al trabajo
Uno de los ejes centrales del relevamiento es la relación entre las trayectorias educativas y las posibilidades de inserción laboral.
El informe identifica mayores dificultades para acceder a empleos y obtener mejores remuneraciones entre quienes interrumpieron sus estudios, especialmente durante el nivel secundario y superior.
A su vez, el documento vincula esas interrupciones con la necesidad de generar ingresos para afrontar los gastos cotidianos. De esta manera, la incorporación temprana al mercado laboral puede convertirse en un condicionante para la continuidad educativa.
El estudio también advierte que conseguir un empleo no necesariamente significa dejar atrás las situaciones de vulnerabilidad, ya que la informalidad y las desigualdades persisten incluso entre quienes logran insertarse en el mercado laboral.
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Una brecha de género del 15%
La desigualdad entre varones y mujeres aparece como otro de los aspectos destacados por el informe.
De acuerdo con el relevamiento, existe una brecha del 15% entre varones y mujeres en el acceso a empleos formales. Los autores sostienen que el mercado laboral joven mantiene una tendencia hacia una mayor participación masculina en los puestos registrados.
Las diferencias también se observan en la necesidad de complementar ingresos. El 56,41% de las personas jóvenes que desarrollan una actividad laboral adicional son mujeres.
El informe relaciona este dato con los bajos ingresos obtenidos en la actividad principal y también incorpora al análisis la incidencia de las tareas de cuidado que recaen sobre las mujeres dentro de los hogares.
Ingresos por debajo de la canasta básica
Otro de los principales problemas identificados está relacionado con los ingresos.
El estudio sostiene que los ingresos promedio de los jóvenes, tanto varones como mujeres, se encuentran muy por debajo del valor de la canasta básica total.
En ese contexto, el 59% de los jóvenes encuestados considera “muy necesario” modificar su situación laboral y económica. Dentro de ese universo, el 33,7% no trabaja, mientras que el 26,1% sí tiene un empleo.
Para los autores del informe, la combinación entre bajos ingresos y una limitada cobertura previsional constituye uno de los principales factores de vulnerabilidad. El documento plantea que quienes enfrentan una mayor pérdida de poder adquisitivo cuentan, al mismo tiempo, con menos herramientas institucionales para recuperar capacidad económica.
A esto se suma, según el relevamiento, la evolución de la asistencia estatal: la cobertura de planes sociales destinada a las juventudes cayó un tercio entre 2023 y 2025.
Qué políticas propone el informe
A partir de los datos relevados, desde DEMOS plantean la necesidad de considerar la situación de los jóvenes trabajadores como una “radiografía crítica” y de incorporar estos indicadores al debate sobre las políticas públicas destinadas a las juventudes.
Entre los ejes mencionados aparecen la recomposición de los salarios, la generación de incentivos para favorecer la incorporación al empleo formal y la implementación de programas de compensación salarial que faciliten la contratación de jóvenes.
El informe también cuestiona las explicaciones que atribuyen las dificultades de las juventudes a una supuesta falta de interés por estudiar o trabajar. Según los autores, los bajos salarios, la falta de protección social y las desigualdades existentes son factores que condicionan tanto el acceso al empleo como la continuidad de las trayectorias educativas.
Una segunda etapa de investigación
El trabajo presentado constituye la primera etapa de una investigación que tendrá continuidad con un abordaje cualitativo.
Desde el Monitor Político y Social del Centro de Estudios DEMOS anticiparon que buscarán profundizar en las experiencias de los jóvenes, sus percepciones, miedos, deseos y aspiraciones vinculadas al mundo laboral.
También se analizarán los condicionantes que identifican los propios jóvenes, entre ellos la informalidad, las desigualdades educativas, las redes de contactos y las brechas de género.
Presentación del informe
La presentación se realizó el martes 29 de septiembre en la sede de DEMOS y contó con la participación de legisladores provinciales, dirigentes políticos y sindicales, docentes, representantes del sector empresario, universidades, centros de estudios y organizaciones sociales.
El informe fue elaborado por Agustín Bagilet, Luciano Litterio, Joaquín Rosas y Sol Pecorari, integrantes del Monitor Político y Social del Centro de Estudios DEMOS.
Entre los presentes estuvieron el senador por el departamento La Capital, Paco Garibaldi; los diputados provinciales Gisel Mahmud y Mariano Cuvertino; la secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación de Santa Fe, Érica Hynes; el concejal Lucas Simoniello; los referentes de DEMOS Eugenio Serafino y Eugenio Fernández; representantes de la Universidad Católica de Santa Fe y la Universidad Tecnológica Nacional; integrantes de la Unión Industrial Joven, de los centros de estudios Nexo, Cauces y Encuentro, docentes de EEMPAs y representantes de organizaciones sociales y centros de estudiantes.
Durante la presentación, Garibaldi destacó la importancia de contar con información estadística para analizar la realidad laboral de las juventudes y evitar interpretaciones basadas únicamente en prejuicios o percepciones.
“Es fundamental contar con informes como este porque, para analizar la realidad y debatirla, hay que conocerla”, sostuvo el senador, quien también remarcó la necesidad de que los datos sean puestos en común para contribuir a la toma de decisiones.
“También es importante que esta información no quede guardada en un archivo, sino que se haga colectiva”, concluyó.





