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Médicos de cabecera y odontólogos de PAMI realizan un paro de 96 horas: “Es un sistema que no da para más”

La medida nacional se extiende desde este martes 13 hasta el viernes 16 de octubre. Germán Kleisinger, secretario del Consejo Nacional de APPAMIA, explicó en diálogo con EME que el conflicto se profundizó tras un cambio en el sistema de pagos que dejó a los médicos con una cápita de $2.700 mensuales por afiliado. Advirtió sobre la pérdida de profesionales y el impacto en la atención de los jubilados.

Además

Médicos de cabecera y odontólogos que atienden a afiliados del Programa de Atención Médica Integral (PAMI) llevan adelante un paro nacional de 96 horas, desde este martes 13 hasta el viernes 16 de octubre, en reclamo de una actualización de sus ingresos y una revisión de las condiciones de contratación.

La medida fue impulsada por la Asociación de Profesionales de la Salud de la República Argentina (APPAMIA), que sostiene que los valores actuales no alcanzan para cubrir los gastos necesarios para mantener los consultorios y garantizar la atención.

En diálogo con EME, Germán Kleisinger, secretario del Consejo Nacional de APPAMIA, explicó que la decisión se tomó después de varios meses de reclamos sin respuestas concretas. “Llegamos a esta medida después de reiterados reclamos que comenzaron ya en abril, ante una negativa sistemática de un ingreso mínimo que permita sostener la actividad y la atención médica”, señaló.

El dirigente remarcó que el reclamo no se limita a una cuestión salarial. “El énfasis está también en la vejez y la calidad de atención de los jubilados y los adultos mayores, que son los que merecen un poco de respeto”, expresó.

Kleisinger indicó que, aunque hubo un contacto extraoficial con el sector, la medida continuará hasta que exista una propuesta concreta y por escrito. También mencionó que podría haber un nuevo llamado durante esta semana.

 

Una cápita de $2.700 por paciente durante todo el mes

Uno de los principales puntos del conflicto es la modificación del sistema de remuneración aplicada en abril mediante la resolución 1107. Según explicó Kleisinger, el esquema anterior combinaba un pago por cada afiliado asignado al médico con adicionales por las prestaciones realizadas.

“En esa resolución se quita esa modalidad, quedó la cápita”, explicó. De esta manera, el monto pasó de $2.100 en abril a $2.700 actualmente por cada afiliado a cargo del profesional.

El dirigente cuestionó que esa suma sea la remuneración mensual por el seguimiento de cada paciente y no un pago por consulta. Incluye tareas como la emisión de recetas, las derivaciones y la solicitud de estudios médicos.

“Lo equiparo con un pasaje de colectivo. Si va el paciente en colectivo, sale más el pasaje que la atención médica”, afirmó.

Además, sostuvo que el monto acumulado por la cantidad de afiliados no alcanza para cubrir los gastos básicos de funcionamiento de un consultorio. A esto sumó la eliminación de adicionales por posgrados y capacitaciones, mientras se mantienen las exigencias laborales y las auditorías.

“Ya la verdad son ridículos”, dijo sobre los valores de las prestaciones. En el caso de los odontólogos, mencionó pagos de alrededor de $370, que consideró insuficientes para sostener la actividad.

“Realmente es poco sostenible darle continuidad a esto”, advirtió.

 

Renuncias y pérdida del vínculo con los pacientes

Kleisinger, especializado en geriatría y gerontología, alertó sobre las consecuencias que la situación económica tiene en la continuidad de la atención. Según señaló, más de 1.000 médicos renunciaron en el país, lo que afecta el vínculo construido durante años entre los profesionales y sus pacientes.

“Se va perdiendo la relación que le generó años a ese afiliado con su médico, y eso es algo que no se puede recuperar”, sostuvo.

El dirigente puso especial atención en las dificultades que puede generar un cambio de profesional para las personas mayores. “Cambiar de médico a los 80 años es un cimbronazo para el adulto”, afirmó, y explicó que la confianza y el conocimiento de la historia clínica no se reconstruyen de un día para otro.

Aunque la normativa prevé que el nuevo profesional pueda solicitar la historia clínica anterior, señaló que, si esa información no está disponible, el paciente puede verse obligado a comenzar nuevamente el relato de sus antecedentes.

“Son pacientes con muchas patologías, son pacientes vulnerables, van a la consulta solos”, agregó.

 

 

Límites a medicamentos y estudios

El representante de APPAMIA también cuestionó las restricciones que, según indicó, se fueron incorporando a distintas prestaciones para los afiliados de PAMI.

Entre los puntos que mencionó, señaló que dos millones de personas perdieron la posibilidad de retirar medicamentos sin cargo y que se establecieron topes para la cantidad de recetas y análisis por afiliado. También advirtió sobre dificultades en la autorización de determinadas prestaciones para personas con diabetes.

Kleisinger sostuvo que estas limitaciones no solo afectan a los pacientes, sino que también generan más tareas y dificultades para los médicos de cabecera, que deben gestionar autorizaciones y resolver obstáculos para acceder a estudios y tratamientos.

“Es lo económico, es la relación, es la pérdida de los derechos, es lo que le cuesta a un afiliado conseguir un estudio”, resumió.

 

Cómo afecta el paro a los afiliados

La medida alcanza a los médicos de cabecera y odontólogos adheridos al reclamo durante las cuatro jornadas previstas, hasta el viernes 16 de octubre. Los turnos programados pueden verse afectados y deberán ser consultados o reprogramados con cada profesional.

De acuerdo con la modalidad de atención comunicada para la medida, se prevé mantener guardias mínimas y atender las urgencias médicas, además de emitir recetas cuando sean consideradas necesarias. Los afiliados deben consultar con sus prestadores para conocer qué atención estará disponible durante el paro.

La medida no implica necesariamente la suspensión de todos los servicios de PAMI: el reclamo está dirigido a las prestaciones de los profesionales que adhieren y no supone el cierre de las oficinas administrativas del organismo.

 

“Un sistema que no da para más”

Kleisinger sostuvo que el conflicto reúne problemas económicos, dificultades para sostener la relación médico-paciente y obstáculos para que los jubilados accedan a estudios y tratamientos.

“Es un sistema que no da para más”, afirmó. Y señaló que el objetivo de la medida es visibilizar la situación y abrir una instancia de diálogo que permita alcanzar una solución.

Por el momento, APPAMIA mantiene el paro hasta el viernes 16 de octubre y reclama una propuesta concreta que actualice los ingresos y permita sostener la atención de los afiliados de PAMI.

 

Escuchá la palabra de Germán Kleisinger en EME:

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