Murió Martín Paz, el Mansero Santiagueño que fue echado del escenario por su propio padre

Dolor en el folklore argentino por la partida de un musico de raíces santiagueñas y gran talento.

El músico, compositor y cantante Martín Paz, quien fuera integrante del grupo Los Manseros Santiagueños y desarrollaba un ascendente camino en solitario, falleció este miércoles por la mañana a los 48 años en el porteño Sanatorio Finochietto a raíz de un cáncer detectado en febrero de este año, según confirmaron allegados del artista.

Hijo de Onofre Paz, uno de los fundadores de Los Manseros y con quien tuvo una disputa pública por la que se alejó del conjunto en 2017 tras una década de importante actividad en su seno, Martín Paz fue un prolífico autor que además legó canciones a los repertorios de Mercedes Sosa, Peteco Carabajal, Chaqueño Palavecino, Los Nocheros y Los Huayra, entre más.

“La voz de un amigo”, “Adiós, que te vaya bien”, “Semilla de chacareras”, “Zamba de tu adiós”, “De otra vida”, “Otoño y flor” y, sobre todo, “Eterno amor”, que reconoce versiones compartidas con Jorge Rojas y hasta en cuarteto y cumbia, son algunos de los temas que lo trascendieron y que mostraron su estilo.

Antes y después de su paso por Los Manseros Santiagueños, donde registró cinco discos y le dio nuevos bríos al tradicional grupo, publicó álbumes en solitario donde lució su pluma y su afinada voz.

Su carrera profesional se inició a los 14 años, como bombisto de Hugo Torres, a los 17, formó Renacer Santiagueño (junto a Fredy Argañaraz y Ciro Acuña) y más tarde integró Los Descendientes (con Motta Luna, José Rajal, Alejandro Tula, Pablo Chandia y Diego Córdoba).

Luego de grabar cinco discos y presentarse en cientos de festivales y conciertos alrededor de todo el país, Martín Paz dejó Los Manseros en el verano de 2017 en medio de un escándalo cuando fue expulsado por su padre Onofre en medio de una actuación en Las Arrias, pequeña localidad del norte cordobés.

Luego de algunas declaraciones cruzadas, Paz hijo publicó un disco solista ese año en el que le dedica un tema a su padre (Canto a Onofre Paz). Allí también incluyó una exitosa versión de Eterno amor junto a Jorge Rojas.

El reencuentro