El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, lanzó este domingo una contundente advertencia a Estados Unidos, asegurando que un eventual ataque contra su país provocaría de forma “inevitable” una guerra regional en Medio Oriente, en medio de una escalada de tensiones entre Teherán y Washington.
Durante un discurso público en Teherán, Jamenei respondió a las recientes amenazas planteadas por la Casa Blanca, que no ha descartado el uso de la fuerza si no se alcanzan acuerdos sobre cuestiones como el programa nuclear iraní y la represión interna de protestas. El líder religioso insistió en que el despliegue de tropas y buques estadounidenses en la región —incluida una flota considerable en el Golfo Pérsico— no intimida al pueblo iraní y no impedirá su postura defensiva.
“Elos deben saber que, si inician una guerra, esta vez será una guerra regional”, afirmó Jamenei, subrayando que Irán no busca ser el instigador del conflicto pero que responderá con firmeza ante cualquier agresión.
El ayatolá también aludió a las protestas internas que sacudieron al país en las últimas semanas, calificándolas de intento de “destruir centros estratégicos de gestión estatal” con apoyo extranjero y comparándolas con un golpe de Estado. Esta interpretación oficial se suma al clima de tensión internacional que rodea la situación.
Las declaraciones de Jamenei se producen en un momento de creciente preocupación internacional por el aumento de la presencia militar estadounidense en la región y por el rumbo que podría tomar la crisis diplomática entre Washington y Teherán. Mientras algunas voces oficiales en EE. UU. han planteado opciones diplomáticas, las advertencias cruzadas entre ambos países elevan la percepción de riesgo en una zona ya marcada por conflictos.





