La provincia de Santa Fe atraviesa una transformación demográfica profunda y silenciosa. En apenas seis años, la cantidad de nacimientos cayó de manera abrupta: de casi 47.000 bebés registrados en 2019 se pasó a poco más de 33.000 en 2025, lo que representa una pérdida cercana a 14.000 nacimientos anuales, según cifras oficiales del Registro Civil.
“El dato refleja claramente la magnitud de la caída de la que estamos hablando”, señaló Sergio Duarte, director del organismo provincial, quien advirtió que el fenómeno ya no puede interpretarse como una situación coyuntural, sino como un cambio estructural que obliga a repensar políticas públicas en múltiples áreas.
De acuerdo a los especialistas, la baja de la natalidad no es exclusiva de Santa Fe, sino que forma parte de una tendencia global, con mayor impacto en los grandes centros urbanos. “Es un fenómeno mundial, pero se acentúa en las ciudades”, explicó Duarte, al tiempo que remarcó el retraso en la decisión de tener hijos como uno de los factores centrales. “Nuestros padres nos concibieron mucho más jóvenes de lo que lo hacen hoy las nuevas generaciones”, sostuvo.
A este escenario se suma un dato cada vez más visible en los registros y estudios sociales: crece la cantidad de personas que deciden no tener hijos, una elección vinculada a cambios culturales, proyectos de vida distintos y nuevas formas de organización familiar.
Los analistas coinciden en que detrás de la caída de la natalidad confluyen factores sociales y económicos como la inestabilidad laboral, las dificultades para acceder a la vivienda, la mayor participación de las mujeres en el mercado de trabajo y la transformación de los modelos familiares tradicionales. La persistencia del descenso, con registros negativos de dos dígitos en menos de una década, refuerza la idea de un proceso profundo y sostenido.
Las proyecciones demográficas anticipan que la tendencia no se revertirá en el corto plazo. “Todo indica que este fenómeno no se va a detener, sino que podría profundizarse”, advirtió Duarte, quien también vinculó el proceso con el crecimiento de los hogares monoparentales y otros cambios sociales de largo alcance.
El impacto ya comienza a sentirse en el sistema educativo. Un informe de Argentinos por la Educación advierte que la reducción de nacimientos derivará en menos alumnos por grado en los próximos años, primero en el nivel inicial y luego en primaria y secundaria, lo que obligará a replantear la planificación de escuelas, cargos docentes e infraestructura.
Más allá de la educación, la caída sostenida de la natalidad tendrá consecuencias en el mercado laboral, el sistema previsional y la estructura económica de la provincia. En un contexto de envejecimiento poblacional, el descenso de las nuevas generaciones abre desafíos de largo plazo que exceden lo demográfico y plantean interrogantes clave sobre el futuro de Santa Fe.





