La histórica victoria por penales de la Selección de Paraguay frente a Alemania desató una fiesta sin precedentes a lo largo de todo el territorio guaraní, decretándose incluso un feriado nacional para prolongar las celebraciones. «La alegría que tiene esta gente es indescriptible, anoche Asunción era una locura total», describió el santafesino Gonzalo Insaurralde, que está a cargo del mantenimiento de las canchas de la Asociación Paraguaya de Fútbol.
Radicado allí desde hace una década, ha sido testigo directo del proceso de resiliencia de un plantel que debió superar profundas frustraciones antes de alcanzar la gloria actual. «Han sufrido muchísimo la no clasificación de los mundiales anteriores y estos pibes nunca se rindieron, nunca bajaron los brazos», remarcó emocionado sobre el compromiso del seleccionado.
Para Insaurralde, este épico triunfo ante un tetracampeón del mundo representa un verdadero quiebre que marcará de forma definitiva el rumbo del deporte en aquel país. «Yo creo que va a quedar para todos los tiempos en la historia del fútbol paraguayo y ojalá sea un punto de inflexión para que vengan tiempos de mucha gloria», manifestó con optimismo.
«Indudablemente Alfaro les cambió totalmente la cabeza porque desde el día uno se notó la diferencia en el trato personal», afirmó al destacar la empatía del entrenador argentino con todo el entorno. Aunque, Insaurralde admitió que el duro tropiezo inicial frente a Estados Unidos funcionó como una necesaria dosis de realidad para reacomodar las piezas a tiempo.
Finalmente, el santafesino relató cómo las calles amanecieron completamente embanderadas mientras él cumplía con una breve jornada de supervisión en los predios deportivos. «Hoy es feriado y vine solo a controlar que los riegos estén encendidos porque a mí me gusta estar cerquita de la cancha», concluyó sobre el clima festivo que paraliza a Paraguay.






