El consumo volvió a mostrar señales de retroceso durante julio. Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme cayeron 3,8% en comparación con el mismo mes del año pasado y registraron además una baja del 2,1% respecto de junio.
Con este resultado, el comercio minorista acumula una caída del 2,7% durante los primeros siete meses de 2026, en un escenario marcado por una demanda cada vez más selectiva y consumidores que priorizan los gastos esenciales.
Desde CAME Santa Fe señalaron que el repunte registrado durante junio estuvo asociado principalmente al ingreso extraordinario generado por el pago del medio aguinaldo y a determinados eventos puntuales, pero no representó un cambio de tendencia.
Roberto Slobodianuck, representante del sector comercial santafesino y de CAME Santa Fe, sostuvo en el móvil de EME que el escenario volvió a mostrar el comportamiento que venía registrándose durante los meses anteriores.
“La burbuja de junio se terminó. Hablamos de aguinaldo, eventos como el Mundial en su momento y ese pequeño repunte de consumo propio de la ocasión que duró poco. En julio volvimos a la normalidad de una tendencia a la baja que llevamos durante casi 14 meses, interrumpidos solo por junio”, explicó.
El dirigente consideró que la realidad de los comercios no se modificó sustancialmente y advirtió que el panorama continúa siendo complejo para los pequeños y medianos establecimientos.
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El consumidor prioriza lo indispensable
El informe de CAME señaló que el retroceso del consumo estuvo relacionado con el agotamiento de la liquidez extraordinaria que había generado el aguinaldo durante junio.
A esto se sumó una mayor incidencia de las tarifas de servicios sobre los ingresos familiares, lo que redujo el margen disponible para realizar compras no esenciales.
En este contexto, la demanda se concentró principalmente en productos indispensables de la canasta básica, medicamentos recetados e insumos de reposición inmediata.
En cambio, las compras de bienes durables, indumentaria y productos de mayor valor quedaron relegadas frente a la necesidad de preservar el presupuesto familiar.
La mayoría de los rubros relevados por CAME mostraron retrocesos durante julio, con algunas excepciones puntuales, entre ellas sectores vinculados con ferretería y electricidad.
Preocupación por la morosidad
Más allá de la caída de las ventas, desde el sector comercial santafesino expresaron preocupación por otro fenómeno que comienza a impactar sobre el consumo: el crecimiento del endeudamiento de los hogares.
Slobodianuck señaló que la morosidad comenzó a evidenciarse con mayor fuerza en distintos mecanismos de financiamiento y que el fenómeno ya no se limita al sistema bancario tradicional.
Según explicó, el atraso en los pagos se extendió hacia las tarjetas de crédito, los créditos prendarios y, posteriormente, las plataformas fintech y billeteras virtuales.
“Muchos usuarios recurren a financiamientos o créditos rápidos por necesidad ante la falta de liquidez o el exceso en sus límites bancarios. Sin embargo, se aplican tasas de interés sumamente elevadas”, afirmó.
Para el referente de CAME Santa Fe, esta situación genera un círculo que termina afectando nuevamente al comercio de cercanía.
“Es un negocio financiero que criticamos con fuerza porque cuanto más gasta la gente en saldar intereses, menos capacidad le queda para volcar al consumo de cercanía”, sostuvo.
De esta manera, el financiamiento aparece como una herramienta que permite sostener determinados niveles de consumo, pero al mismo tiempo puede comprometer los ingresos futuros de las familias cuando las tasas y los costos financieros son elevados.
La respuesta de CAME Santa Fe a las críticas de Marcos Galperin
El informe de CAME también generó una discusión pública luego de que Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre, cuestionara las conclusiones del relevamiento y la metodología utilizada para medir la evolución de las ventas minoristas.
Consultado sobre las críticas, Slobodianuck defendió el trabajo realizado por la entidad y explicó que el relevamiento está enfocado específicamente en el comercio físico y de cercanía.
“Nuestra metodología mide el comercio físico: la tienda, el almacén, la ferretería de barrio. Son casi 2.000 muestras en todo el país con un trabajo muy exhaustivo”, explicó.
El dirigente aclaró que el relevamiento no desconoce el crecimiento de las plataformas digitales, pero sostuvo que se trata de canales de comercialización diferentes y que no pueden utilizarse directamente para contradecir los datos correspondientes al comercio físico.
“No negamos el crecimiento que puedan registrar plataformas como Mercado Libre, pero son canales y realidades distintas”, señaló.
Comercio físico y ventas online: dos realidades diferentes
En ese sentido, Slobodianuck relativizó el impacto que tiene actualmente el comercio electrónico sobre el total de las ventas minoristas.
“La incidencia de la venta online dentro de toda la venta minorista nacional sigue siendo de un canal minoritario, de entre un 10% y un 12%”, indicó.
Para el representante de CAME Santa Fe, la expansión de las ventas digitales no implica necesariamente una recuperación del comercio tradicional.
“Hoy los canales digitales son aliados del comerciante, pero su volumen no alcanza para mover la aguja o compensar la caída que sufre el comercio físico tradicional”, sostuvo.
La discusión, de esta manera, expone dos dimensiones diferentes del consumo: por un lado, el crecimiento de determinados canales digitales y, por otro, la situación de miles de pequeños comercios que dependen del movimiento cotidiano de los consumidores en barrios y localidades.
Un segundo semestre con cautela
Los datos de julio vuelven a mostrar que el repunte registrado en junio no logró consolidarse como una tendencia sostenida.
La combinación de menores ingresos disponibles, mayores gastos fijos, endeudamiento y tasas financieras elevadas mantiene al consumidor en una posición defensiva, priorizando los productos indispensables y postergando compras de mayor valor.
Desde el comercio pyme esperan que las próximas fechas comerciales puedan generar nuevos movimientos en las ventas, aunque reconocen que, por el momento, el escenario continúa marcado por la cautela.
Con una caída acumulada del 2,7% en los primeros siete meses del año, el desafío para el sector será recuperar volumen de ventas sin que ese movimiento dependa exclusivamente de ingresos extraordinarios o de un mayor endeudamiento de las familias.






