Un incendio registrado este miércoles en una vivienda de barrio Nuevo Horizonte, en el norte de la ciudad de Santa Fe, abrió una investigación sobre las condiciones en las que funcionaba un lugar que alojaba a adultos mayores y que, según las primeras averiguaciones, no contaría con la habilitación correspondiente para operar como geriátrico o residencia asistencial.
El foco ígneo se produjo en el domicilio ubicado en José Gollán al 10.100, en cercanías del club Nuevo Horizonte y del límite con la ciudad de Recreo. Bomberos Zapadores, personal policial y equipos de emergencia trabajaron en el lugar para controlar las llamas y evacuar a los residentes.
Como consecuencia del episodio, un hombre de 32 años debió ser trasladado al Nuevo Hospital Iturraspe por inhalación de humo, aunque no se informaron lesiones de gravedad. Los demás ocupantes fueron retirados preventivamente del inmueble y permanecieron en el exterior, algunos de ellos en sillas de ruedas y cubiertos con frazadas debido a las bajas temperaturas.
La confesión de un residente: «Prendí fuego para llamar la atención»
En medio del operativo, uno de los alojados sorprendió con una declaración ante el móvil de EME. Héctor, de 63 años, aseguró que fue él quien inició el incendio de un colchón dentro de la vivienda.
«Para llamar la atención, que venga algo. Porque si no acá íbamos a morir todos», afirmó el hombre, quien explicó que tomó esa decisión porque, según su relato, no encontraba otra manera de ser escuchado.
«Yo fui el que incendió todo. Yo prendí fuego», sostuvo Héctor, y agregó: «Me quiero ir. Hice eso para llamar la atención porque si no, no te dejan salir».
El hombre aseguró que llevaba alrededor de cinco meses en el lugar y que había llegado derivado desde el Hospital Iturraspe mediante una asistente social, quien —según contó— le habría prometido mejores condiciones de alojamiento.
«Me dijo que acá en mi hogar iba a estar bien, que me iban a tratar bien, que tenía para bañarme, que tenía para todo, y nunca tuve nada», relató.
Denuncias por falta de alimentos y malas condiciones
Durante su testimonio, Héctor realizó graves acusaciones sobre la situación de los residentes. Aseguró que en los últimos días no habían recibido alimentos y que faltaban elementos básicos.
«Hace cuatro días últimos, sin comer. Si no hay yerba, no hay azúcar, no hay nada», expresó.
Además, denunció que algunos adultos mayores vivirían en condiciones precarias. «Hay gente que duerme en el suelo. Tiene 80 años y duerme en el suelo. Hay gente discapacitada. Hay gente que está ciega. No se puede vivir así. Esto es un horror», manifestó.
Otro de los residentes, Miguel Ángel, confirmó que abonaba aproximadamente $300.000 mensuales por permanecer en el lugar y señaló que la alimentación era irregular. «Medio salteada», describió, al referirse a la modalidad con la que recibían las comidas.
También puso en duda la versión sobre el origen del incendio y señaló que desconocía cómo podía haberse quemado un colchón dentro de la vivienda.
Investigan si funcionaba sin autorización
Tras el incendio, las autoridades comenzaron a analizar la situación legal del establecimiento. Según testimonios recogidos en el lugar, la vivienda funcionaría como una pensión o residencia para personas en situación de vulnerabilidad, pero no tendría habilitación formal.
Un hombre que dijo trabajar en el lugar confirmó ante la consulta: «No está habilitado, nada más».
El mismo trabajador explicó que su tarea era cuidar a los residentes: «Los cuido, los baño, mantengo la casa, le doy de comer, le cocino, todo». También indicó que habría otros empleados y mencionó hay un encargado general del funcionamiento del lugar y de acompañar a los residentes en trámites vinculados a sus pensiones.
Desde el operativo policial señalaron que se esperaba la presentación de documentación por parte de la propietaria del inmueble, quien viviría en Santo Tomé, para determinar si el lugar contaba con autorización para alojar adultos mayores.
Intervención policial y asistencia a los residentes
Mientras avanzaban las primeras actuaciones, la Policía tomó declaración a cada uno de los residentes para conocer su situación y establecer si existieron irregularidades en el funcionamiento del establecimiento.
El incendio fue controlado por Bomberos Zapadores y no dejó víctimas fatales. Sin embargo, las denuncias realizadas durante el procedimiento abrieron una nueva investigación, que deberá determinar si existieron responsabilidades por las condiciones de alojamiento, la falta de habilitación y los hechos denunciados por los propios habitantes del lugar.








