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A 20 años de la tragedia de Ecos, el reclamo de las familias: “La Ruta 11 sigue igual o peor”

Este 8 de octubre se cumplen dos décadas del siniestro que dejó 12 muertos sobre la Ruta Nacional 11, entre ellos nueve estudiantes y una docente del Colegio Ecos. Sergio Kohen, padre de Nicolás, cuestionó la falta de mejoras en infraestructura y controles y advirtió: “Es esperable que estos siniestros con muertos continúen”.

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A 20 años de la tragedia de Ecos, la memoria de las 12 personas que murieron en aquel siniestro ocurrido sobre la Ruta Nacional 11, en el norte de Santa Fe, vuelve a poner en el centro de la discusión la seguridad vial y las condiciones de las rutas argentinas.

El 8 de octubre de 2006, un micro que trasladaba a estudiantes y docentes del Colegio Ecos, de Villa Crespo, regresaba de un viaje solidario realizado en la Escuela N° 375 de El Paraisal, en Chaco. A la altura del kilómetro 689 de la Ruta 11, en jurisdicción del departamento Vera, chocó contra un camión.

El impacto provocó la muerte de nueve estudiantes y una docente del Colegio Ecos, además de los dos ocupantes del camión. La tragedia conmocionó al país y dio origen a una larga lucha de familiares y organizaciones para reclamar cambios en materia de prevención, infraestructura, controles y justicia.

Entre ellos se encuentra Sergio Kohen, padre de Nicolás, uno de los jóvenes fallecidos. En diálogo con EME, a dos décadas del hecho, reconoció que cada aniversario vuelve a generar tristeza y también decepción por las cuestiones que, según sostuvo, todavía permanecen sin resolver.

“Lamentablemente cada fecha, cada homenaje, cada recital, cada evento de esto nos genera, por un lado, tristeza, melancolía, y por otro lado decepción en algunos temas relacionados con los cambios de los sucesivos gobiernos”, expresó.

Kohen cuestionó que, pese al paso de los años, continúen existiendo condiciones que favorecen la ocurrencia de siniestros viales evitables.

“Un país tan rico con tantas muertes prevenibles y que continúen estas situaciones, un poco triste”, lamentó.

 

 

La Ruta 11, 20 años después

Uno de los principales reclamos de las familias continúa vinculado con la infraestructura vial. Kohen fue contundente al referirse al corredor donde ocurrió la tragedia de Ecos.

“No puede ser que aumenta el tránsito vehicular de camiones, ómnibus, vehículos, y las rutas cada vez están peores”, sostuvo.

Y apuntó directamente contra la Ruta Nacional 11: “La misma en la que murieron nuestros hijos, la 11, sigue igual o peor, donde uno ve que no tiene banquinas, ve el estado de las rutas”.

Para Kohen, la infraestructura es solamente uno de los aspectos de una problemática mucho más amplia. Desde el comienzo de su reclamo, las familias plantearon cuatro pilares: infraestructura, educación, justicia, y sanción y control.

“Hubo gran cantidad de siniestros con muertes de micros, de escolares, de viajes estudiantiles, de viajes de danza. Si uno ve la historia de todos los siniestros que vinieron todos estos años, es penoso”, señaló.

 

Más tránsito y menos controles

El referente de Conduciendo a Conciencia también alertó sobre el incremento del tránsito pesado en distintos corredores nacionales y cuestionó la ausencia de controles suficientes sobre los conductores profesionales.

Según explicó, el aumento de la circulación de camiones se observa especialmente en rutas vinculadas al crecimiento de determinadas actividades productivas y al transporte internacional.

“El tránsito de camiones es exageradamente alto y no hay medidas de prevención”, afirmó.

En ese sentido, cuestionó que los controles se concentren en la documentación de los vehículos y conductores y no incluyan de manera sistemática aspectos vinculados al consumo de alcohol o los tiempos de descanso.

“A lo sumo hay algún control de Gendarmería que controla los papeles, pero yo no he visto ningún control de alcoholemia, no he visto tampoco control del horario de descanso de los choferes”, sostuvo.

Kohen también relató el diálogo que mantuvo con un camionero, quien le manifestó las dificultades que atraviesan quienes pasan largas horas al volante.

“Dice: ‘yo de acá me voy a Santa Cruz’, 24, 48 horas arriba del camión, y nadie habla de la posta. El descanso de los choferes no es ni obligatorio ni es controlado”, contó.

Para el padre de Nicolás, la combinación entre rutas deterioradas, mayor circulación y falta de controles conforma un escenario de alto riesgo. “Es un combo letal”, resumió.

Y advirtió: “Todas estas cosas que parecen básicas, de sentido común, son cosas que no cambian a través del tiempo, y es esperable que estos siniestros con muertos continúen, porque no hay medidas de cambio”.

 

Qué pasó con la causa judicial

A 20 años de la tragedia, Kohen también recordó el recorrido de la causa penal. Según explicó, las distintas etapas y apelaciones finalizaron y quedó firme la condena para el conductor del micro, Atamanyuc.

“La causa penal contra el chofer del micro donde iban nuestros hijos ya terminó. Las sucesivas etapas y apelaciones y etapas judiciales terminaron”, señaló.

De acuerdo con Kohen, la condena quedó establecida en tres años de prisión en suspenso y siete años de inhabilitación para conducir.

El padre de Nicolás consideró que aquel proceso también contribuyó a modificar la mirada judicial sobre los siniestros viales.

“Eso fue un antecedente para otras causas mucho peores que tienen ahora. Uno ve en los medios que los delitos viales son considerados delitos penales graves, no como era antes, que siempre se lo tiraba que era un delito culposo”, sostuvo.

En esa línea, destacó la necesidad de que la Justicia y las políticas de prevención actúen como parte de una misma estrategia para reducir las muertes en las rutas.

 

 

“Acá es una cuestión de vida o de muerte”

Kohen insistió en que la seguridad vial debería quedar por fuera de cualquier disputa partidaria.

“Acá no es cuestión de bandería, ideología política, si es uno o el otro, izquierda o derecha. Acá es una cuestión de vida o de muerte”, afirmó.

Y agregó: “Cuando vos vas a un hospital y te ponen un suero, ahí no te dicen ‘vos sos de un partido o del otro’. El suero y salvar la vida tiene que ver con la vida, y acá es lo mismo”.

Para las familias que desde hace dos décadas sostienen el reclamo, la tragedia de Ecos no puede quedar reducida a un recuerdo anual. El objetivo, plantean, es que la memoria se traduzca en medidas concretas que eviten nuevas muertes.

 

El Día del Estudiante Solidario

La tragedia también dio origen al Día Nacional del Estudiante Solidario, que se conmemora cada 8 de octubre en recuerdo de las víctimas y en reconocimiento al espíritu solidario que motivó aquel viaje a Chaco.

Los estudiantes del Colegio Ecos habían viajado para colaborar con una escuela rural y llevar adelante distintas actividades junto a la comunidad. Por eso, la fecha quedó asociada tanto a la memoria como a la solidaridad y al compromiso social de los jóvenes.

“Somos una ONG que se llama Conduciendo a Conciencia, que no tiene que ver con el colegio. Si bien los chicos iban al Colegio Ecos, la ONG es independiente”, explicó Kohen.

La organización continúa desarrollando actividades vinculadas con la educación y prevención vial, además de acciones solidarias en comunidades del norte argentino.

“Van a ver todas las tareas de educación, de prevención, solidarias que hacemos en escuelitas y en salas de Santiago del Estero, Chaco, Salta, Jujuy, Tucumán, a lugares inhóspitos que el gobierno no asiste”, detalló.

 

Dos décadas después, la memoria sigue en las rutas

Este 8 de octubre, a 20 años de aquella tragedia, el recuerdo de los estudiantes y la docente fallecidos vuelve a instalar una discusión que permanece vigente: cuánto se avanzó y cuánto falta todavía para garantizar rutas seguras.

Para Kohen, la respuesta está lejos de ser suficiente. “Vamos a seguir teniendo muertos. Si tengo que viajar a algún lugar del interior, ni loco viajo en auto, porque sé que el riesgo de que me maten es muy probable. Ya no es una cosa ocasional”, advirtió.

La tragedia de Ecos transformó una fecha de dolor en una jornada nacional de memoria y solidaridad. Dos décadas después, para las familias, el desafío sigue siendo el mismo: que aquel reclamo por infraestructura, educación, justicia y controles deje de ser una deuda pendiente y se convierta en políticas concretas para evitar nuevas tragedias.

 

Escuchá la palabra de Sergio Kohen en EME:

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