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Ayuno intermitente y salud intestinal: qué beneficios se investigan y cuáles son sus límites

El médico clínico y gastroenterólogo Facundo Pereyra explicó en EME cómo funciona el ayuno intermitente, qué precauciones tener al practicarlo y por qué considera importante prestar atención a la alimentación y la salud digestiva. También presentó su propuesta de un “reseteo intestinal” de siete días y expresó su intención de impulsar una iniciativa gratuita en Santa Fe.

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El ayuno intermitente, una práctica alimentaria que alterna períodos de ingesta con horas sin comer, gana interés entre quienes buscan bajar de peso o mejorar su bienestar digestivo. Sin embargo, sus posibles beneficios siguen bajo estudio y no existe un consenso científico que permita atribuirle todos los efectos que se promocionan.

En diálogo con EME, el médico clínico especializado en Medicina Interna y Gastroenterología, Facundo Pereyra, planteó que el ayuno puede ser una herramienta para algunas personas, aunque remarcó la importancia de prestar atención a la calidad de los alimentos y a los hábitos cotidianos.

“Primero, que la ciencia no está del todo convencida”, reconoció al referirse a la evidencia disponible. Según explicó, algunos estudios exploran posibles efectos sobre el peso corporal y otros aspectos de la salud, pero todavía no existe una confirmación concluyente de todos los beneficios que se le atribuyen.

Pereyra contó que practica ayuno intermitente desde hace seis años y que, en su experiencia personal, le permitió mejorar su estabilidad mental y reducir la distensión abdominal. No obstante, su experiencia individual no constituye por sí sola una prueba de eficacia para todas las personas.

 

Cómo funciona el ayuno intermitente

La práctica consiste en concentrar las comidas dentro de una determinada ventana horaria y evitar la ingesta durante el resto del día. Según detalló el especialista, los esquemas habituales contemplan períodos de entre 12 y 16 horas sin comer.

“Si cenás a las 8, desayunás a las 8”, ejemplificó al describir un ayuno nocturno de 12 horas.

El médico señaló que, durante el período de ayuno, no se deben consumir alimentos. También mencionó las infusiones sin agregados calóricos como una alternativa, aunque las pautas pueden variar según el esquema utilizado y las indicaciones profesionales.

Antes de comenzar, es importante considerar que el ayuno no es adecuado para todas las personas. Quienes tienen enfermedades crónicas, toman medicamentos que requieren alimentos o presentan antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria deberían consultar con un profesional de salud. También requiere especial precaución durante el embarazo, la lactancia y en menores de edad.

 

Qué comer para romper el ayuno

Para Pereyra, la elección de los alimentos al finalizar el período sin comer es un aspecto central. Recomendó priorizar fuentes de proteínas y alimentos poco procesados, como huevos, yogur natural y carnes blancas, acompañados de vegetales.

El especialista advirtió que pasar muchas horas sin comer no garantiza mejores resultados si luego se realiza una ingesta abundante de productos con harinas refinadas, bebidas azucaradas y postres.

“Si ayunamos 14 horas y nos clavamos unos fideos con tuco y Coca y flan con crema, ahí vas a hacer un pico de glucemia”, sostuvo.

Por eso, remarcó la importancia de comer despacio, masticar bien, controlar las porciones y reducir el consumo de ultraprocesados y carbohidratos refinados. También recomendó acompañar las comidas con opciones de mayor contenido de fibra, como verduras y cereales integrales.

 

Ayuno y actividad física: cuándo tener precaución

El médico consideró que una actividad física moderada, como caminar, trotar durante un período breve o realizar una rutina liviana de gimnasio, puede ser compatible con el ayuno para algunas personas.

En cambio, aconsejó tener más cuidado con los ejercicios prolongados o extenuantes, especialmente cuando superan una hora, porque entrenar sin haber comido puede afectar el rendimiento y la disponibilidad de energía.

La tolerancia depende de cada persona, de la intensidad del ejercicio y de su estado de salud. Ante mareos, debilidad u otros síntomas, corresponde interrumpir la actividad y buscar orientación profesional.

 

 

¿El ayuno intermitente ayuda a bajar de peso?

Pereyra aclaró que los resultados no son iguales para todos. Mientras algunas personas experimentan una reducción de peso, otras no registran cambios significativos.

Una de las dificultades, explicó, aparece cuando el período de restricción alimentaria termina con una ingesta excesiva. Por eso, sostuvo que el ayuno debe acompañarse de hábitos sostenibles y no utilizarse como una compensación por comer de más.

En cuanto al consumo de pastas, recomendó elegir versiones integrales y acompañarlas con verduras y proteínas. También sugirió caminar unos diez minutos después de comer, como una forma sencilla de incorporar movimiento a la rutina.

El especialista mencionó, además, el vinagre de manzana antes de consumir carbohidratos como un posible recurso. Sin embargo, esta práctica no es indispensable ni reemplaza una alimentación equilibrada, y sus efectos sobre la glucemia son variables. Las personas con reflujo, problemas digestivos o determinadas condiciones médicas deberían consultar antes de incorporarlo.

 

El “reseteo intestinal” de siete días que propone Pereyra

Además del ayuno intermitente, el médico presentó su propuesta de un “reseteo intestinal”, un esquema alimentario de siete días que busca reducir el consumo de alimentos que, según su planteo, podrían desencadenar molestias en algunas personas.

La propuesta incluye huevos, nueces, algunas frutas, verduras y carnes blancas, y excluye temporalmente lácteos, gluten, azúcar, carnes rojas y alimentos ultraprocesados.

Pereyra afirmó que utiliza este abordaje con pacientes que presentan síntomas digestivos y otras molestias, como cansancio, dolores de cabeza o problemas en la piel. También sostuvo que, en su experiencia, algunas personas experimentan cambios importantes durante esos días.

Sin embargo, es importante distinguir sus afirmaciones clínicas de la evidencia científica disponible. No existe un “reseteo intestinal” de siete días reconocido como tratamiento universal para esos síntomas, ni está demostrado que eliminar gluten y lácteos de manera generalizada produzca los beneficios que describió. Las dietas restrictivas deben adaptarse a cada persona y, cuando corresponda, realizarse bajo supervisión profesional.

 

Intestino permeable: qué se sabe y qué sigue en discusión

Pereyra también se refirió al llamado síndrome de intestino permeable. Explicó que utiliza ese concepto para abordar situaciones en las que la barrera intestinal pierde parte de su capacidad de regulación y determinadas sustancias pueden atravesarla con mayor facilidad.

La permeabilidad intestinal es un fenómeno biológico estudiado por la medicina y puede alterarse en distintas enfermedades. Sin embargo, el uso de “intestino permeable” como explicación general de síntomas diversos —como sobrepeso, cansancio, erupciones en la piel, dolores articulares o cambios anímicos— no constituye por sí mismo un diagnóstico médico validado.

El especialista vinculó esos cuadros con factores como el estrés y determinados alimentos, y sostuvo que su abordaje contempla cambios en la alimentación, el descanso, la relajación y la actividad física. Ante síntomas persistentes, la evaluación médica resulta fundamental para identificar las causas y evitar restricciones alimentarias innecesarias o el retraso de tratamientos adecuados.

 

Un programa para bajar de peso y el uso de nuevas terapias

Pereyra adelantó que trabaja en un programa denominado Liberis, que combinará manejo de la microbiota intestinal, hábitos y péptidos. También señaló que prevé acompañar a personas que reciban indicación médica de medicamentos GLP-1, utilizados en determinados casos para tratar la obesidad y otras condiciones metabólicas.

Estas terapias requieren evaluación individual, prescripción y seguimiento médico. No son apropiadas para todas las personas y no reemplazan el acompañamiento nutricional ni los cambios sostenibles en el estilo de vida.

El profesional sostuvo que su enfoque busca ofrecer alternativas a quienes no logran los resultados esperados con las estrategias habituales, aunque la elección del tratamiento debe basarse en la evidencia disponible y en las necesidades clínicas de cada paciente.

 

La intención de llevar una propuesta gratuita a Santa Fe

Hacia el final de la entrevista, Pereyra expresó su interés en ampliar el acceso a la información sobre alimentación y salud digestiva, especialmente entre los sectores con mayores dificultades para acceder a una atención integral.

“Yo entiendo que el 20% de la población está sufriendo en forma innecesaria porque necesita un cambio de alimentación”, afirmó.

El médico cuestionó que, en algunos casos, el abordaje de los síntomas se concentre en la prescripción de medicamentos sin profundizar suficientemente en los hábitos alimentarios y otros factores cotidianos. Aclaró que su intención es acercar herramientas de prevención y mejorar el acceso a información que considera importante para la población.

Pereyra contó que ya comenzó a impulsar iniciativas en Neuquén y Río Negro y manifestó su deseo de avanzar en Santa Fe. “Tengo ganas de llevar el reseteo gratuito a Santa Fe”, expresó.

La propuesta, según explicó, apunta a acercar su método a más personas. Su eventual implementación deberá contemplar la evaluación de cada paciente, la supervisión sanitaria y la evidencia científica disponible para garantizar que las recomendaciones sean seguras y adecuadas.

 

Escuchá la palabra del Dr. Facundo Pereyra en EME:

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