La crecida de los ríos y las inundaciones en el norte santafesino mantienen en alerta al sector ganadero, con productores que trabajan para sacar sus animales de las zonas de islas y encontrar terrenos seguros donde reubicarlos. En ese contexto, la Sociedad Rural de Reconquista busca información sobre campos disponibles para alquiler o pastaje, ante la dificultad de conseguir tierras firmes para recibir la hacienda.
“Acá el panorama es desesperante. Están prácticamente todos los productores de zona de islas moviendo su hacienda”, afirmó Augusto Gastaldo, vicepresidente de la entidad, en diálogo con EME.
El dirigente explicó que el agua llegó antes de lo esperado y que muchos campos se anegaron en muy poco tiempo. “Si bien el anuncio del Niño era contundente y se esperaba esta creciente, fue muchísima el agua en muy poco tiempo”, señaló. La rapidez del avance redujo el margen de reacción para organizar la salida de los animales.
La falta de campos complica el traslado
Uno de los principales problemas es la escasez de terrenos disponibles para recibir la hacienda. Gastaldo explicó que los bajos meridionales, que habitualmente funcionan como una alternativa para trasladar animales cuando crece el río, también atraviesan una situación delicada.
Hace aproximadamente dos meses, muchos campos de esa zona tuvieron que ser desalojados por el anegamiento. Si bien luego se recuperaron con la bajante, actualmente no están en condiciones de recibir una gran cantidad de animales.
Además, los pronósticos anticipan nuevas complicaciones por el agua que llega desde Chaco y Santiago del Estero. Frente a ese escenario, los productores deben decidir entre trasladar la hacienda a zonas bajas, con el riesgo de tener que moverla nuevamente en pocas semanas; vender los animales, enviarlos a faena o conseguir campos más altos.
“Es prácticamente imposible conseguir campo de altura en estos momentos”, advirtió Gastaldo, quien describió esa disponibilidad como “la figurita difícil del álbum”.
Por ese motivo, la Sociedad Rural de Reconquista busca datos sobre establecimientos que puedan ofrecerse en alquiler o pastaje para aliviar la presión sobre los productores que necesitan sacar sus animales de las islas.
Animales estresados y pérdidas elevadas
El traslado representa un esfuerzo importante para la hacienda y para quienes participan de los arreos. Según Gastaldo, de las islas salen principalmente novillos, pero también una gran cantidad de vacas que están en plena etapa de parición.
Como ejemplo, mencionó el caso de un lote de alrededor de 1.000 vacas que debió ser trasladado a pie hasta una zona firme para luego embarcarlo. El recorrido demandó unas siete horas de arreo y, durante el trayecto, varios animales parieron.
“La hacienda sufre mucho, las pérdidas son muy altas”, sostuvo. También señaló que los productores que se anticipan a las crecientes y planifican los movimientos según los pronósticos cuentan con más margen para actuar, mientras que quienes se confían o demoran las decisiones pueden afrontar pérdidas cuantiosas.
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Puerto Reconquista y la salida de los animales
Gastaldo consideró que Puerto Reconquista cuenta actualmente con infraestructura adecuada para recibir y embarcar hacienda durante la creciente. Recordó que en años anteriores hubo dificultades por el mal estado de los cargaderos, los accesos de tierra que se volvían intransitables con las lluvias y la falta de calado para los barcos.
“Eso ha cambiado completamente”, afirmó al referirse a las mejoras realizadas.
Sin embargo, advirtió que la disponibilidad de embarcaciones es menor que en otras crecientes. Mientras que en otros momentos llegaron a operar tres o cuatro barcos, actualmente hay uno solo, una situación que complica la salida de los animales.
Ante esas limitaciones, una parte importante de la hacienda debe salir a nado, una alternativa que implica riesgos tanto para los productores como para sus colaboradores.
El río podría acercarse a los niveles de emergencia
Respecto de la evolución del río en Reconquista, Gastaldo señaló que resulta difícil establecer con precisión hasta dónde llegará la creciente. Según las previsiones que maneja, el nivel podría acercarse a los 5,80 o 6 metros, una franja próxima a las referencias de emergencia y evacuación.
Estimó que el avance podría sentirse durante los próximos días, en aproximadamente una semana o incluso antes, aunque aclaró que la evolución dependerá de las lluvias en toda la cuenca. En particular, mencionó las precipitaciones previstas en Brasil como un factor que podría agravar el escenario.
“Siempre hay que pensar que va a ser más grave de lo que anuncian para tener margen”, recomendó.
Alertan por los riesgos en las rutas
La emergencia también genera preocupación por la seguridad vial. Gastaldo recordó la muerte reciente de un productor que arreaba hacienda en la zona de Villa Ocampo y pidió anticiparse a las situaciones de riesgo.
“Hay que correr la menor cantidad de riesgo posible”, remarcó.
Actualmente, hay animales que son trasladados por arreo a través de las rutas nacionales 11 y 1, esta última conocida como la ruta del Bajo, que conecta Reconquista con la ciudad de Santa Fe. Muchos lotes circulan por las banquinas, por lo que el dirigente pidió a los conductores extremar las precauciones.
A esa situación se suma el desplazamiento de fauna silvestre que busca refugio ante el avance del agua. Gastaldo advirtió que se observa una mayor presencia de jabalíes y chanchos salvajes cerca de las rutas, lo que incrementa el peligro para quienes circulan por la región.
Mientras continúa el movimiento de animales desde las islas hacia zonas firmes, la disponibilidad de campos para alquiler o pastaje se convirtió en una necesidad urgente para el sector ganadero del norte santafesino.





