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Sin ofertas y al borde de la quiebra: qué pasará con Algodonera Avellaneda y sus 300 trabajadores

El plazo judicial para presentar ofertas venció este lunes sin ninguna propuesta para adquirir las acciones de la empresa. Ahora el juez Fabián Lorenzini deberá definir los próximos pasos. Desde el gremio textil advierten que el escenario más probable es la quiebra, aunque no descartan una continuidad de la actividad.

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Algodonera Avellaneda quedó al borde de la quiebra luego de que este lunes venciera, sin interesados, el plazo establecido por la Justicia de Reconquista para el proceso de salvataje de la empresa. La convocatoria había sido abierta como última instancia para intentar evitar la quiebra mediante la incorporación de un tercero que adquiriera las acciones y alcanzara un acuerdo con los acreedores.

El registro había permanecido abierto entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre. Al cumplirse el plazo, no se presentó ningún oferente. El juez Civil y Comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, dejó constancia de la situación en el expediente y ordenó las notificaciones correspondientes.

Ahora resta conocer la resolución del magistrado. Según el escenario previsto por el proceso concursal, la falta de interesados deja encaminada la posibilidad de una declaración de quiebra, aunque todavía no existe una resolución judicial que la haya decretado.

“No hubo salvataje”

Juan Carlos Bandeo, secretario general de Textiles de Reconquista, explicó en diálogo con EME que los trabajadores esperaban una definición durante esta etapa.

“Lamentablemente llegamos al final, porque ayer del juzgado salió el comunicado de que no se presentó ninguna propuesta. Ahora hay que esperar qué resolución toma el juez”, señaló.

El dirigente gremial consideró que la situación deja a la empresa muy cerca de la quiebra.

“Vemos que es una quiebra seguro, porque se debe mucha plata al Banco Nación. Nadie se presentó por eso, así que van a pedir, calculo yo, la quiebra. O puede ser una quiebra con continuidad”, sostuvo.

El procedimiento de salvataje se había extendido desde el 29 de septiembre hasta el mediodía del lunes 5 de octubre. “El período del salvataje se produjo desde el 29 hasta el 5, que fue ayer. No se presentó nadie, no hubo salvataje”, remarcó Bandeo.

 

 

La decisión final, sin embargo, todavía está en manos de la Justicia. “Ahora hay que esperar la resolución que tome el juez, que la puede tomar hoy, mañana, pasado. Puede tomarla dentro de 10 días, no sé qué pensará el juez”, explicó.

 

300 trabajadores y dos escenarios posibles

Uno de los principales interrogantes es qué ocurrirá con los trabajadores si finalmente se declara la quiebra.

Actualmente, según Bandeo, unos 200 empleados continúan trabajando bajo el esquema de fasón, mientras que otros 100 permanecen fuera de la planta.

“Hoy la empresa está trabajando a fasón y tiene 200 trabajadores en actividad, y hay 100 personas que están afuera”, detalló.

Para el dirigente, una eventual quiebra sin continuidad tendría un impacto directo sobre toda la plantilla. “Si se da una quiebra, van a quedar los 300 afuera; si se da una quiebra con continuidad, tenés 100 personas nomás afuera”, explicó.

La posibilidad de mantener parte de la actividad mediante contratos de fasón aparece así como uno de los puntos centrales para el futuro de la empresa y sus trabajadores. Fuentes judiciales y del proceso concursal también señalaron que, ante la falta de oferentes, podría analizarse la continuidad de determinados contratos de fasón.

 

Hay trabajadores que no cobran desde el año pasado

La situación salarial es uno de los aspectos más críticos del conflicto. Bandeo aseguró que un grupo de alrededor de 100 trabajadores permanece fuera de la planta y no percibe ingresos desde octubre del año pasado.

“El tema es cómo solucionar el problema de la gente que está afuera, que desde octubre del año pasado no cobra un peso, porque nunca los llamaron a trabajar y están afuera, no cobrando nada”, afirmó.

En cambio, quienes retomaron tareas bajo el esquema de fasón comenzaron a percibir sus quincenas.

“Los 200 que están trabajando a fasón desde marzo, cuando arrancó este esquema, por lo menos están cobrando su quincena. No quiere decir que no estén endeudados, todos están endeudados, pero más la gente que no cobró un peso desde octubre”, sostuvo.

Según recordó el dirigente, en diciembre ese grupo había recibido alrededor de $700.000 y luego dejó de percibir ingresos.

“Son 100 personas. La mayoría de la gente trabajó toda su vida dentro de la fábrica, con 30, 35 años de antigüedad, otros unos 20, y la mayoría tiene entre 45 y 60 años. ¿Dónde conseguís trabajo con esa edad? ¿Dónde te insertás en el mercado laboral? Es muy difícil”, planteó.

Bandeo también remarcó el impacto que tiene la falta de aportes y cobertura social: “No podés cobrar jubilación. No hay nada, cero peso”.

Y agregó: “Si bien no hay aportes de jubilación, no pagan obra social, no pagan nada. Solamente a los que están trabajando les pagan lo que trabajan, por quincena”.

 

 

Una deuda millonaria y el vínculo con Vicentin

Otro de los puntos que atraviesan el proceso concursal es la deuda de Algodonera Avellaneda con el Banco Nación. La Justicia había rechazado previamente el pedido de la empresa para excluir al banco del cómputo de las mayorías necesarias para alcanzar un acuerdo preventivo.

Según información del expediente difundida durante la apertura del salvataje, el Banco Nación concentra una parte sustancial del pasivo de la compañía, con un crédito reconocido de aproximadamente US$260,8 millones, además de una acreencia en pesos.

Bandeo cuestionó además el origen de esas obligaciones y el rol que tuvo Algodonera Avellaneda como garante.

“Lo que yo siempre dije: la deuda que tienen con el Banco Nación, cuando los gobiernos otorgaron los préstamos, se los otorgaron a la empresa Vicentín, no a Algodonera Avellaneda. Algodonera Avellaneda era garante”, afirmó.

La situación también abre interrogantes sobre el futuro de los activos y establecimientos vinculados a la firma.

“Algodonera Avellaneda tiene dos desmotadoras, una en Chaco y otra en Santiago, tiene una planta de hilandería y un edificio en Buenos Aires. ¿Qué va a pasar con ese combo? No tengo idea”, señaló el dirigente.

 

Un impacto que excede a la empresa

Para el sindicato, una eventual quiebra tendría consecuencias que excederían a la propia compañía y afectarían de manera directa a Reconquista y su entramado productivo.

“Sabemos que es duro. El tema es que tampoco están pagando nada”, sostuvo Bandeo.

El dirigente recordó además que el proceso comenzó con una cantidad mayor de trabajadores. “Cuando comenzó el concurso eran 500 personas y ahora están quedando 300; algunos hicieron retiro voluntario, otros consiguieron trabajo”, explicó.

A eso se suma la situación de quienes iniciaron reclamos judiciales por las deudas salariales y laborales. “Muchos le hicieron juicio y van a ir a la cola de acreedores. Y si van a cobrar, ese es otro problema”, agregó.

Para Reconquista, el escenario genera preocupación por el impacto económico y social de una eventual pérdida de puestos de trabajo. “Para Reconquista va a ser un impacto muy grande si queda toda esta gente en la calle”, advirtió Bandeo.

Mientras tanto, la Justicia deberá definir los próximos pasos luego del fracaso del salvataje. La empresa continúa en concurso preventivo y la ausencia de oferentes dejó sin efecto esta alternativa de rescate mediante un tercero.

 

Escuchá la palabra de Juan Carlos Bandeo en EME:

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