La inteligencia artificial gana espacio como herramienta de formación entre los profesionales argentinos. Permite explorar temas, resolver dudas y desarrollar habilidades vinculadas con el trabajo. Pero su uso extendido convive con un desafío: convertir el acceso al conocimiento en capacidades que puedan aplicarse fuera de la pantalla.
Según el Informe del Progreso de Preply, el 93% de los profesionales argentinos encuestados utiliza herramientas de IA como parte de su aprendizaje. El porcentaje coloca al país junto con Polonia en el primer lugar entre los nueve mercados relevados. Estados Unidos y Japón registraron los niveles más bajos, ambos con un 85%.
La investigación reunió respuestas de más de 5.000 profesionales en actividad y analizó sus hábitos de formación, motivaciones y dificultades. Sus resultados muestran una fuerte incorporación de la tecnología, aunque también una distancia entre la satisfacción que genera aprender y la confianza para utilizar esos conocimientos.
Aprender más no siempre significa avanzar más

En Argentina, el 59% de los consultados afirmó haber tenido dificultades para aplicar una habilidad aprendida en una situación real, frente al 49% del promedio global. Se trata del porcentaje más alto entre los países analizados.
Al mismo tiempo, los participantes argentinos calificaron su satisfacción con el progreso con un promedio de 8,3 sobre 10, uno de los más elevados del estudio.
El informe identifica esa tensión como una “brecha de progreso”: la diferencia entre percibir avances durante el aprendizaje y sentirse preparado para ponerlos en práctica.
El fenómeno también aparece en los resultados generales. A nivel global, el 76% aseguró que dedica más tiempo a aprender que hace dos años, pero el 52% reconoció que ese esfuerzo adicional no siempre se traduce en mejores resultados.
Qué buscan aprender los argentinos

Las áreas de formación más mencionadas por los profesionales argentinos fueron ciencia de datos e inteligencia artificial, con un 29%; idiomas extranjeros para el trabajo, con un 24%; y marketing y marketing digital, con un 22%. Luego aparecen finanzas y contabilidad, con un 19%, y economía, con un 15%.
Las motivaciones están ligadas principalmente al empleo. El 36% busca mejorar su desempeño en el puesto actual, mientras que el 33% pretende mantenerse competitivo en el mercado laboral. También aparecen objetivos como acceder a cargos de mayor responsabilidad, emprender o desarrollar un proyecto paralelo.
El financiamiento, otra diferencia con el promedio global
El estudio también señala una menor participación de las empresas en la capacitación de sus trabajadores. En Argentina, solo el 33% de los encuestados indicó que su empleador financia total o parcialmente su aprendizaje, frente al 51% global.
Por otra parte, el 30% paga su formación por cuenta propia y el 36% utiliza exclusivamente recursos gratuitos. Así, el país combina una elevada adopción de IA con el nivel más bajo de financiamiento empresarial entre los mercados relevados.
La experiencia humana sigue siendo importante

El uso de estas herramientas varía según la responsabilidad laboral. En el conjunto de países analizados, el 47% de los líderes senior utiliza IA diariamente para aprender, frente al 35% de los mandos iniciales e intermedios y el 31% de quienes no ocupan funciones de gestión.
Las diferencias también atraviesan a las generaciones. Aunque la Generación Z registra un 92% de adopción, el 71% siente que dedica mucho tiempo a aprender sin mejorar. En la Generación X, esa percepción alcanza al 56%.
Frente a estas dificultades, el 75% de los profesionales consultados a nivel global prefiere una formación que combine inteligencia artificial y experiencia humana para progresar a largo plazo.
Los resultados plantean un desafío para trabajadores y organizaciones: acompañar la incorporación de herramientas con oportunidades de práctica, orientación y evaluación. La medida del aprendizaje sigue estando en lo que cada persona logra hacer con ese conocimiento.





