El deterioro de las rutas nacionales que atraviesan la provincia de Santa Fe se profundiza y ya deja un saldo preocupante en materia de seguridad vial. Entre enero y abril de este año se registraron 34 muertes en siniestros ocurridos sobre estos corredores, en un contexto de marcado desgaste de la infraestructura.
De acuerdo con un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional, más del 53% de los 2.700 kilómetros de rutas nacionales en territorio santafesino se encuentra en estado “malo”. Solo el 20% presenta condiciones consideradas buenas, mientras que el resto se ubica en un nivel regular, según el Índice de Estado que evalúa fisuras, deformaciones y deterioro del pavimento.
Las rutas 11, 33, 34, 8, 9 y 168 figuran entre las más afectadas por el abandono y el desgaste. Conductores habituales denuncian la presencia de baches profundos, banquinas inestables, falta de señalización e iluminación deficiente, lo que incrementa el riesgo de accidentes. Desde el sector técnico incluso describen el estado de los corredores con una frase contundente: “Más que ahuelladas, las rutas tienen cráteres”.
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En ese marco, la Ruta Nacional 34 aparece como la más crítica, con 12 víctimas fatales en lo que va del año, según datos de la Agencia Provincial de Seguridad Vial. También se registran situaciones complejas en la Ruta 33 y la Ruta 11, donde el tránsito pesado y las calzadas reducidas agravan las condiciones de circulación.
Las estadísticas oficiales marcan una fuerte diferencia entre jurisdicciones: la tasa de mortalidad en rutas nacionales santafesinas es de 1,3 fallecidos cada 100 kilómetros, mientras que en las rutas provinciales desciende a 0,2. Es decir, la siniestralidad fatal es seis veces mayor en los corredores nacionales.
En paralelo, crecen las críticas por la falta de mantenimiento y la escasa inversión en infraestructura. Desde distintos sectores advierten que la combinación de abandono, clima adverso y alto tránsito multiplica el riesgo de accidentes.
La situación también generó tensión política. Funcionarios provinciales y legisladores nacionales reclaman obras urgentes, mientras que desde el gobierno se analiza un esquema de concesiones viales. En ese contexto, el estado de las rutas nacionales en Santa Fe sigue deteriorándose y se consolida como un factor clave en la creciente siniestralidad vial.





